lunes, 31 de marzo de 2014

A LOS 100 AÑOS DE OCTAVIO PZ.

A 16 años de su muerte, Octavio Paz sigue estando vigente en el pensamiento mexicano (Getty Images).A 16 años de su muerte, Octavio Paz sigue estando vigente en el pensamiento mexicano (Getty Images).


El mundo nace cuando dos se besan
Octavio Paz
(CNNMéxico) — Para celebrar 100 años del nacimiento de Octavio Paz, te presentamos 100 frases que describen la vida del escritor mexicano, desde su infancia, sus amores, y su curiosidad por la chingada y la "inmortalidad" que le dieron el premio Nobel de literatura.
La familia
1. Mis palabras, al hablar de la casa, se agrietan. Cuartos y cuartos habitados sólo por sus fantasmas, sólo por el rencor de los mayores habitados. Familias, criaderos de alacranes: como a los perros dan con la pitanza vidrio molido, nos alimentan con sus odios y la ambición dudosa de ser alguien. (Poema Pasado en claro)
2. En Mixcoac, pueblo de labios quemados, sólo la higuera señalaba los cambios del año. La higuera, seis meses vestida de un sonoro vestido verde y los otros seis carbonizada ruina del sol de verano. (en el poema La higuera incluído en Águila o sol, Paz hace referencia al pueblo donde vivió su niñez en la Ciudad de México)
3. Mi madre, niña de mil años, madre del mundo, huérfana de mí, abnegada, feroz, obtusa, providente, jilguera, perra, hormiga, jabalina, carta de amor con faltas de lenguaje, mi madre: pan que yo cortaba con su propio cuchillo cada día. (Poema Pasado en claro)
4. Del vómito a la sed, atado al potro del alcohol, mi padre iba y venía entre las llamas. Por los durmientes y los rieles de una estación de moscas y de polvo una tarde juntamos sus pedazos. (Entre los recuerdos que plasma Paz en Pasado en claro no podía faltar la muerte de su padre quien sufría de alcoholismo)
5. Mi abuelo, al tomar el café, me habla de Juárez y de Porfirio, los zuavos y los plateados. Y el mantel olía a pólvora. Mi padre, al tomar la copa, me habla de Zapata y de Villa, Soto y Gama y los Flores Magón. Y el mantel olía a pólvora. (Poema Interminencia del oeste. Octavio Paz era nieto de Irineo Paz, periodista muy cercano al gobierno de Porfirio Díaz)
La escencia del mexicano en Paz
En 1950, Octavio Paz publicó su ensayo El laberinto de la soledad en el que se adentra al pensamiento y la identidad del mexicano, y que a través de los años continúa siendo un referente en las obras del escritor: 
6. Un poeta me dijo algo muy divertido: que yo había escrito una elegante mentada de madre contra los mexicanos (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
7. Nuestro culto a la muerte es culto a la vida, del mismo modo que el amor que es hambre de vida es anhelo de muerte.
8. El mexicano puede doblarse, humillarse, "agacharse" pero no "rajarse", esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad.
9. Su inferioridad (de la mujer mexicana) es constitucional y radica en su sexo, en su "rajada", herida que jamás cicatriza.
10. La imagen del padre se bifurca en la dualidad de patriarca y de macho. El patriarca protege, es bueno, poderoso, sabio. El macho es el hombre terrible, el chingón, el padre que se ha ido, que ha abandonado a la mujer e hijos. La imagen de la autoridad mexicana se inspira en estos dos extremos: el Señor Presidente y el Caudillo.
11.
 Toda la historia de México desde la Conquista hasta la Revolución puede verse como una búsqueda de nosotros mismos, deformados o enmascarados, con instituciones extrañas y de una forma que nos exprese.
12. La mexicanidad es una manera de no ser nosotros mismos, una reiterada manera de ser y vivir otra cosa.
13. La muerte mexicana es el espejo de la vida de los mexicanos. Ante ambas el mexicano se cierra, las ignora.
14. Los campesinos son cultos aunque sean analfabetos. Tienen un pasado, una tradición, unas imágenes (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
15. En México el poder es más codiciado que la riqueza. Si es usted millonario, le será difícil —casi imposible— pasar de los negocios a la política. En cambio puede usted pasar de la política a los negocios.
16. Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. 
17. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad.
18. El cristianismo condena al mundo; el indio sólo concibe la salvación personal como parte de la del Cosmos y de la sociedad.
Sobre la chingada…
19. ¡Viva México, hijos de la Chingada! Verdadero grito de guerra, cargado de una electricidad particular, esta frase es un reto y una afirmación, un disparo dirigido contra un enemigo imaginario, y una explosión en el aire.
20. El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada.
21. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha … lo chingado es lo pasivo, lo inerte, lo abierto.
22. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado.
23. El Macho es el gran Chingón. Una palabra resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia…
Un poeta
24. Insiste, vencedora/ porque tan sólo existo porque existes, / y mi boca y mi lengua  se formaron / para decir tan sólo tu existencia. (Un poema de Paz dedicado a La poesía)
25. Antes sólo la muerte me había parecido tan rotunda tan totalmente ella misma, quizá porque en lo que llamamos vida hay siempre trozos y partículas de no-vida (en el poema Trabajos del poeta de Águila o sol)
26. La nube preñada de palabras viene dócil y sombría, a suspenderse sobre mi cabeza, balanceándose, mugiendo como un animal herido.

27. Lo más fácil es escribir una palabra. A veces los fragmentos siguen viviendo con vida frenética, feroz, monosilábica.
28. Vómito de palabras, purgación del idioma infecto, comido y recomido por unos dientes cariados, basca donde nadan trozos de todos los alimentos que nos dieron en la escuela y de todos los que, solos o en compañía, hemos masticado desde hace siglos.
29. Abolida la distancia entre el hombre y la cosa, nombrar es crear, e imaginar, nacer (en Un poeta de Águila o sol)
30. En las aguas heladas del cálculo egoísta, eso es la sociedad, por eso el amor y la poesía son marginales (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
31. El escritor debe soportar la soledad, saberse un ser marginal. Que los escritores seamos marginales es más una condenación que una bendición.
32. Para mí la poesía y el pensamiento son un sistema de vasos comunicantes. La fuente de ambos es mi vida; escribo sobre lo que he vivido y vivo (en La llama doble).
33. La poesía nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio cubriendo un paisaje devastado por el insomnio (en La llama doble).
34. La relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal.
35. Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.
36. Escribí poemas, no poesía, porque se puede discutir interminablemente sobre la segunda mientras que no es difícil convenir en el significado de la palabra poema: un objeto hecho de palabras, destinado a contener y secretar una substancia impalpable, reacia a las definiciones, llamada poesía (en La otra voz).
37. El acto mediante el cual el hombre se funda y revela a sí mismo es la poesía (en El arco y la lira).
38. La concepción de la poesía como magia implica una estética activa; quiero decir que el arte deja de ser exclusivamente representación y contemplación: también es intervención sobre la realidad. Si el arte es un espejo del mundo, ese espejo es mágico: lo cambia (en La casa de la presencia).
39. El árido mundo actual, el infierno circular, es el espejo del hombre cercenado de su facultad poetizante. Se ha cerrado todo contacto con esos vastos territorios de la realidad que se rehúsan a la medida y a la cantidad, con todo aquello que es cualidad pura, irreductible a género y especie: la substancia misma de la vida (en El arco y la lira).
40. El hombre quiere ser uno con sus creaciones, reunirse consigo mismo y con sus semejantes: ser el mundo sin cesar de ser él mismo. Nuestra poesía es conciencia de la separación y tentativa por reunir lo que fue separado.
41. La recitación poética es una fiesta: una comunión. Y lo que se reparte y recrea en ella es la imagen (El arco y la lira).
42. El poeta, el escritor, es el olmo que sí da peras (escribió Paz en el ensayo sobre Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe).
43. Un autor no leído es un autor víctima de la peor censura: la de la indiferencia. Es una censura más efectiva que la del índice eclesiástico.
44. Golpean mis pechos tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojos (La poesía)
Un hombre político… y el partido único
45. Lo que a mí me parece inaceptable es que un escritor o un intelectual se someta a un partido o a una iglesia (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
46. (En México bajo el régimen del PRI) Ha habido violencia estatal y violencia popular, pero nada parecido al terrorismo ideológico del nazismo y el bolchevismo.
47. Los presidentes mexicanos son dictadores constitucionales, no caudillos.
48. Las revoluciones son las encarnaciones modernas del mito del regreso a la edad de oro.
49. El progreso ha poblado la historia de las maravillas y los monstruos de la técnica pero ha deshabitado la vida de los hombres. Nos ha dado más cosas, no más ser (en Postdata de El laberinto de la soledad).
50. Ni el temple del pueblo mexicano es revolucionario ni lo son las condiciones históricas del país. Nadie quiere una revolución sino una reforma: acabar con el régimen de excepción iniciado por el PNR hace 40 años. (en Vuelta a El laberinto de la soledad)
51. Una reacción exagerada o excesiva delata, en cualquier organismo vivo, miedo e inseguridad; y la esclerosis no sólo es signo de vejez sino de incapacidad para cambiar (escribe Paz sobre la matanza de estudiantes en Tlatelolco ordenada por el gobierno mexicano en 1968 enPostdata de El laberinto de la soledad).
52. La enajenación consiste, fundamentalmente, en ser otro dentro de uno mismo. Esa enajenaciones el fondo de la naturaleza humana y no de la sociedad de clases. (en La vuelta a El laberinto de la soledadOctavio Paz reitera su posición lejana a la ideologías como el marxismo)
53. Nadie puede entender a México si omite al PRI.
54. Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio.
55. Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados.
56. La arquitectura es el testigo insobornable de una sociedad… las pirámides y templos mesoamericanos; las iglesias, conventos y palacios novohispanos; la chabacana y pesada arquitectura —megalomanía estatal y espíritu de lucro de la burguesía mexicana— del siglo XX.
57. Una sociedad sin imágenes es una sociedad puritana. Una sociedad opresora del cuerpo y de la imaginación.
58. Nuestro irreflexivo culto al progreso y los avances mismos de nuestra lucha por dominar a la naturaleza se han convertido en una carrera suicida (Aseguró el poeta mexicano al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1990).
59. Defender a la naturaleza es defender a los hombres.
Un Octavio Paz "cósmico" que habla de la muerte y el tiempo
60. Prometo ser breve —aunque desde que el tiempo es elástico, me temo que van a escucharme por unos 180 muy largos segundos. (La figura del tiempo no podía quedar fuera del discuroso de Paz al recibir el Nobel de Literatura)
61. Al cabo de tantos años de vivir… aunque siento que no he vivido nunca, que he sido vivido por el tiempo, ese tiempo desdeñoso e implacable que jamás se ha detenido, que jamás me ha hecho una seña, que siempre me ha ignorado (en poema Antes de dormir de Águila o sol).
62. Así yo: no tengo nada que decirle al tiempo. Y él tampoco tiene nada que decirme.
63. La definición del hombre como un ser que trabaja debe cambiarse por la del hombre como un ser que desea (en Postdata de El laberinto de la soledad).
64. El sentimiento de soledad, nostalgia de un cuerpo del que fuimos arrancados, es nostalgia de espacio … ese espacio no es otro que el centro del mundo, el "ombligo" del universo. (El laberinto de la soledad)
65. Mejor ser lapidado en las plazas que dar vuelta a la noria que exprime la sustancia de la vida, cambia la eternidad en horas huecas, los minutos en cárceles, el tiempo en monedas de cobre y mierda abstracta (en poema Piedra del Sol).
66. Puerta del ser: abre tu ser, despierta/aprende a ser también, labra tu cara/trabaja tus facciones, ten un rostro/para mirar mi rostro y que te mire/para mirar la vida hasta la muerte. (en Piedra del Sol)
67. Dios existe. Y si no existe debería existir. Existe en cada uno de nosotros, como aspiración, como necesidad y, también como último fondo, intocable de nuestro ser.
68. La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. Toda esa abigarrada confusión de actos, omisiones, arrepentimientos y tentativas —obras y sobras— que es cada vida, encuentran en la muerte, ya que no sentido o explicación, fin. (El Laberinto de la soledad)
69. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras (en poema El pájaro).
70. La manifestación más pura e inmediata del tiempo es el ahora. El tiempo es lo que está pasando: la actualidad. (Paz sobre los simbolistas en Cuadrivio)
71. Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra; ser sólo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra.
72. Es grande el cielo/y arriba siembran mundos/Imperturbable/prosigue en tanta noche/el grillo berbiquí (el poema que el escritor mexicano leyó en su discurso de recepción del Nobel en 1990).
73. El mito es un pasado que también es un futuro. Pues la región temporal en donde acaecen los mitos no es el ayer irreparable y finito de todo acto humano, sino un pasado cargado de posibilidades, susceptible de actualizarse (en El arco y la lira).
74. Cola de pavo real el universo entero/miríadas de ojos/en otros ojos reflejados/modulaciones reverberaciones de un ojo único/un solitario sol oculto/tras su manto de transparencias/su marea de maravillas. (Vrindaban, un poema lleno de elementos de la India donde Paz fue embajador de México en la década de 1960)
75. El hombre no es solamente fruto de la historia y de las fuerzas que la mueven … El hombre, me parece, no está en la historia: es historia (El laberinto de la soledad)
76. Todo es presencia, todos los siglos son este presente (el lema que se lee en la moneda conmemorativa que el gobierno mexicano emitió en 2010 en honor a Octavio Paz)
77. El hombre es un desterrado del fluir cósmico y de sí mismo (en El arco y la lira).
78. La memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar.
79. El Nobel no es un pasaporte a la inmortalidad. La relativa inmortalidad de las obras literarias y artísticas la da la calidad (las palabras de Paz cuando supo que había ganado el premio Nobel de literatura en 1990)
El sexo, el amor y el erotismo
80. Mis primeros poemas fueron poemas de amor y desde entonces este tema aparece constantemente en mi poesía (entre sus últimas obras, Octavio Paz dedicó un ensayo sobre el amor con La llama doble)
81. El homosexualismo masculino es tolerado, a condición de que se trate de una violación del agente pasivo (la violencia en la sexualidad del mexicano es otro de los puntos que el poeta toca en El laberinto de la soledad).
82. Yo creo que la actitud del creador frente al lenguaje debe ser la actitud del enamorado. Una actitud de fidelidad, y, al mismo tiempo, de falta de respeto al objeto amado. Veneración y transgresión (en Vuelta a "El laberinto de la soledad").
83. Los dos se desnudaron y se besaron/porque las desnudeces enlazadas/saltan el tiempo y son invulnerables/nada las toca, vuelven al principio (en Piedra del Sol).
84. Voy por tu cuerpo como por el mundo/tu vientre es una plaza soleada/tus pechos dos iglesias donde oficia/la sangre sus misterios paralelos.
85. El mundo nace cuando dos se besan
86. (El amor) no es un remedio físico, no es una vacuna: es un paradigma, un ideal de vida fundado en la libertad y en la entrega (Paz veía al amor como la cura a una pandemia como el sida en La llama doble).
87. Aunque el amor sigue siendo el tema de los poetas y novelistas del siglo XX, está herido en su centro: la noción de persona.
88. Para reinventar al amor como pedía el poeta, tenemos que inventar de otra vez al hombre.
89. El amor es una de las respuestas que el hombre ha inventado para mirar de frente a la muerte.
90. (El amor) No nos regala la eternidad sino la vivacidad, ese minuto en el que se entreabren las puertas del tiempo y del espacio: aquí es allá y ahora es siempre.
91. El erotismo es un ritmo: uno de sus acordes es separación, el otro es regreso, vuelta a la naturaleza reconciliada.
92. El sexo es la raíz, el erotismo es el tallo, el amor es la flor. ¿Y el fruto? Los frutos del amor son intangibles. Éste es uno de sus enigmas.
93. El estratega desea alcanzar la victoria, el poeta componer un himno de insuperable belleza, el ceramista fabricar ánforas perfectas, el comerciante acumular bienes y dinero. ¿Y qué desea el amante? Busca la belleza, la hermosura humana.  
94. El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo.
95. En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación.
…Y sus amores
96. El pájaro caído/entre la calle Montalambert y la de Bac/es una muchacha/detenida/sobre un precipicio de miradas (en el poema Viento entero, Paz rememora el momento en que conoció a su esposa Marie José Tramini en estas calles parisinas).
97. El temor que nos sobrecoge es un temblor sagrado. Un hombre ama a una mujer y la besa: de ese beso nace el mundo (antes de conocer a Tramini, el poeta mexicano estuvo enamorado de la escritora Elena Garro a quien dedicaba estas palabras que después formaron parte dePiedra del Sol).
Sus contemporáneos
98. (Alfonso) Reyes fue fiel al lenguaje y en este aspecto fue admirable. Claro que el hombre tuvo debilidades morales. Quizá fue demasiado obsequioso con los poderosos.
99.El arte público de México es un arte estatal, hinchado como un atleta de circo.
100. Musito el nombre de Pablo Neruda y me digo: lo admiraste, lo quisiste y lo combatiste. Fue tu enemigo más querido (Neruda y Paz se conocieron durante la Guerra Civil española, aunque después por cuestiones ideológicas se distanciaron).

martes, 15 de enero de 2013

Pasiones íntimas



Espíritus inconformes es la obra primeriza de Marvin Úbeda, que denota proceso, constancia. Estructuralmente, el poemario logra unidad, solidez en cuatro secciones que agrupan un total de 47 poemas, con prólogo del poeta chontaleño radicado en Managua, Missael Duarte Somoza.

En este poemario encontramos una infancia vinculada con la leyenda, circunda el miedo, la curiosidad. Hay indagación por la vida.

La vida en su tránsito va dejando huellas, en cada huella anida o se teje algún secreto cuyo cómplice es la noche, el silencio del tiempo que vamos convulsionando con nuestras actuaciones, que también reflejan inconsistencia, duda, un cierto temblor por lo desconocido o por aquello que nos empuja, que nos demanda atrevimiento, ya un amor, un extravío, un reto que exija raspadura en la piel, incluso, atrevimiento por la felicidad, desafiando a la incertidumbre, lo prohibido.


LAS PASIONES



 La vida en Espíritus inconformes es una estela que tras apariencias, se desvive en pasiones, muchas veces ocultas, o prohibidas, o autorreprimidas.

Pero esa lucha consigo mismo y con la sociedad, con sus convicciones y apetencias, crea un halo de realizaciones y de vacíos. Realización por lo que se logra, lo que se alcanza dentro del mecanicismo social y el dogma, pero ese algo, esa voz, acaso conciencia o yo interior, crece con cada sobresalto, con el flujo que debe expresarse con la libertad que requiere, más allá de la costumbre y la tradición, del catálogo de las buenas conductas en sociedad, en definitiva, miedos, máscaras, imposturas.

LA BELLEZA


Es una poesía del retorcimiento, es decir, que va más allá de la inconformidad; poesía que se retuerce y se quiebra en su oruga, larva que sabe su destino: la belleza que esconde su fealdad. Y siendo vida, cambia, lo va haciendo desde que se concibe bacilo, metamorfosis que implica evolución, dar el salto que va al siguiente eslabón.

Y la poesía se construye en ese movimiento, en esa vitalidad que también es fatalidad, paz y guerra, amor y odio, conjugación de todas las cosas, pero también polivalencia del ser.

La oruga no es más que el envase, el recipiente, donde pernocta ese espíritu que vive y se expresa más allá de la corporalidad, que sustancia el sentido de existir, que explora lo desconocido, lo intangible, busca el rostro del aire, el contenido del vacío. Y porque todos los vacíos están conjugados en la turbulencia y los sin sentidos, provoca, justamente, la gran inquietud, esa inconformidad, porque el suelo que nos sostiene no es suficiente, resulta tan bajo, limitado, para tanto 

lunes, 1 de octubre de 2012

YOLANDA BLANCO POETA REPRESENTATIVA DE LA NATURALEZA DE LAS VOCES TRASMUTADAS.


Yolanda Blanco (1954), poeta nicaragüense radicada desde hace muchos años en Nueva York, se presentó esta semana en la más reciente edición del ciclo “El autor y su obra”, organizado por el Festival Internacional de Poesía de Granada para dar a conocer y presentar, de viva voz, la vida y obra de los más destacados poetas nicaragüenses de las distintas generaciones.
Blanco pertenece al grupo de escritoras que irrumpió en los años setenta en el panorama poético nicaragüense. Incursionó en la poesía a principios de la década de los setenta. Sus mentores fueron el narrador Juan Aburto (“primer ojo entrenado en leer sus poemas y guiar su rigor autocrítico”) y el poeta Ernesto Gutiérrez, quien orientó sus lecturas y profundizó y amplió su visión del mundo durante las clases de literatura e historia del arte que en los años sesenta y setenta impartió en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León).
Hizo estudios de Literatura y Arte en Nicaragua, Francia y Venezuela. Actualmente reside en Nueva York, donde trabaja como traductora y practica las artes taoístas. Ha publicado “Así cuando la lluvia” (1974), “Cerámica sol” (1977), “Penqueo en Nicaragua” (1981), “Aposentos” (1985) y “De lo urbano y lo sagrado” (2005), con el cual ganó el Premio Nacional de Poesía “Mariana Sansón Argüello”.
La obra poética de Yolanda Blanco gira alrededor de tres ejes temáticos fundamentales: la relación afectiva con la naturaleza (celebración, contemplación y descripción del paso de las estaciones y su efecto en el medio ambiente; las formas, o más bien el trasfondo o el sentido, superficial y profundo, de la pictografía y los glifos indígenas inscritos en cerámica; el discurso reivindicativo-social, y la función humana y central de las mujeres en la sociedad, a fin de cuentas –según su temática- figuras fundamentales, creadoras y procreadoras, como la naturaleza, de nuestra especie.
Estos tres ejes temáticos, presentes consecutivamente (y a veces transversalmente) en sus primeros libros, terminan por fundirse en “De lo urbano y lo sagrado”, en el que sin embargo continúa ejecutando los ritos de celebración con la naturaleza a través de las voces trasmutadas de otros poetas nicaragüenses (Rubén Darío, Salomón de la Selva, José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal) quienes como ella también vivieron o estuvieron de tránsito por la ciudad de Nueva York.

viernes, 14 de septiembre de 2012

LA NATURALEZA EN LA PINTORA ROSA CARLOTA TUNNERMANN.



Colores de Carlota
“Mi arte es multifacético me gusta inventar”, dice Rosa Carlota Tünnermann. Y confiesa que ha pasado por innumerables etapas a través de los años, destacando su periodo ecológico, la del action painting, y su curiosidad por el tiempo y el espacio. “El otro día leí en un artículo que decía que solo conocemos un cuarto del universo, qué barbaridad!”, agrega sorprendida.

Rosa Carlota nació un 4 de abril de 1936, en Managua. Cuando tenía 7 años se trasladó a estudiar a San Francisco, California, en una escuela de monjas llamada St. James.

Sin embargo es en el Colegio Americano nicaragüense donde se bachillera, justo antes de mudarse a Suiza con el propósito de aprender francés. También estudió puericultura en Pouponniere des Grangette en Ginebra, lo que le ayudaría en el cuido de sus hijos.

Regresa de Europa a Nicaragua en 1957 y ya curada del asma que la afectaba, dos años después contrae matrimonio con su primo hermano, Carlos Tünnermann Bernheim. “Yo siempre admiré sus cuentos y eso me enamoró”, dice. Curiosamente, ellos se comprometieron el día de la masacre estudiantil de León, el 23 de julio de 1959.

Pedagoga y doctora en educación, Tünnermann estudió pintura en centros como la Universidad de los Andes, Universidad de Costa Rica, Universidad Católica de Washington DC, Montgomery College, Universidad Centroamericana (UCA) y en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León).
También ejerció la docencia. “Me gusta el arte pero para enseñarlo”, dice, quien fue profesora de pintura y arte por ocho años en el Colegio Americano Nicaragüense, época que recuerda con cariño cuando mira parte de algunos collages y esculturas hechas por sus estudiantes, y que adornan su hogar.

LA CRÍTICA

 De su mundo pictórico Alvaro Urtecho, escritor y crítico de arte, escribió: “La efusividad cromática de Rosa Carlota no está reñida con la fineza de la línea y el anhelo de perfección formal. Su visión de la naturaleza no es convencional ni mimética: es la visión de un templo, una sagrada selva en donde surge, como diría Darío, la armonía, en este caso, la armonía de sus colores múltiples”.

El universo poético y plástico que la circunda también puede adivinarse en lo que Urtecho mencionó como: “Un contraste rítmico entre el celeste y azul del cielo y las aguas con la profusión de verdes y amarillos que recuerdan un paisaje japonés o espesuras de algún rococó soterrado”.

Sin menospreciar su constante apreciación; “inspirada en el paisaje nacional, logra una perspectiva nítida y bien recortada de un árbol como el malinche en la hora crepuscular”.

De esa esencia natural y mágica de la naturaleza que refleja Tünnermann en los árboles, la escritora leonesa Gloria Elena Espinosa expresa: “ En Malinche y Malinche junto al río , el color estampa la fuerza con la que el árbol da sus flores. Rosa Carlota lo muestra en su época feliz, en su triunfo y gloria, vibrante, cuando es fuego y sangre en las planicies del Pacífico”.

No obstante, en su crítica sobre la obra de la pintora, el escritor Anastasio Lovo, sostiene: “Color y movimiento se constituyen en elementos significativos y teleológicos (en su acepción de intencionalidad) de esta singular obra, tal y como lo revelan algunos nombres de sus cuadros: Verde en acción o Colores en acción . Pero es la preocupación por el color la que sobredetermina la creación de esta artista”.

Aun con varias exposiciones, sueños cumplidos, y experiencias que compartir, Rosa Carlota Tünnermann pinta todos los días buscando la perfección del cuadro y se prepara para en el mes de noviembre exponer sus creaciones junto con 13 artistas nacionales en Galería Epikentro.

lunes, 30 de abril de 2012

Jesua Miguel Acevedo Pintor de lo clásico y del asombro



Lo encontré en su taller pintando su propia versión de La Creación de Adán, un fresco de Miguel Ángel del siglo XV, mientras escuchaba una pieza barroca de Johann Sebastian Bach. En su rostro una mascarilla para evitar los tóxicos del óleo y en sus manos unos guantes amarillos con los que sujetaba un pincel lleno de colores e ideas.

Pintar, dibujar y escuchar música clásica es lo que ha venido haciendo la mayor parte de su vida el joven Jesús Miguel Acevedo Silva, nieto del poeta y pintor Fernando Silva, nacido en Managua un 20 de febrero de 1986, al cual desde pequeño se le diagnosticó una “pequeña alteración en el lenguaje y razonamiento”, dice su madre Mercedes Margarita Silva.
“Él tiene una pequeña discapacidad de razonamiento. Eso no le ha impedido ser un buen dibujante, no es realista fotográfico, sus dibujos y pinturas sobre los clásicos tienen un toque particular que lo identifica. Su abuelo, el poeta Silva, le ha inculcado el arte de los grandes museos”, comenta por su lado el muralista Reynaldo Hernández, quien le dio clases de 1995 al 2005.


En la actualidad cuenta con una vasta colección de dibujos y pinturas realizada, entre la que se pueden apreciar retratos y autorretratos, desnudos, estudios de anatomía, personajes del barroco europeo o del arte sacro, bíblicos, temas libres y de su propia creación.

“Solo me gusta dibujar y pintar, lo hago en el día y la noche. Tengo amor al cuadro, el arte me llena, es bello”, expresa en breve el pintor, y agrega que su sueño es llegar a exponer en Moscú, Italia o España, según él porque ahí sus obras serán apreciadas por gente culta.
 Dos de sus recientes interpretaciones son la obras:Cabeza de Medusa, de Michelangelo Merisi da Caravaggio, y la que tiene en proceso, La Creación de Adán, un fresco de Miguel Ángel que se encuentra en la Capilla Sixtina, ambas pinturas datan del siglo XV.


“Él goza profundamente con pintar, a veces amanece a las cinco de la mañana, y son las doce de la noche del día siguiente pintando”, afirma orgulloso el poeta Silva, su abuelo.

viernes, 27 de abril de 2012

REFLEXIONES SOBRE EL INSURRETO SOLITARIO CARLOS MARTINEZ RIVAS.



Nació el 12 de octubre de 1924 en Ciudad de Guatemala (Guatemala), donde su padre se encontraba trabajando . Hijo del matrimonio nicaragüense conformado por Félix Pedro Martínez Leclair y Berta Rivas Novoa. Carlos Martínez Rivas comenzó a escribir desde muy joven. Con tan solo dieciséis años obtuvo un premio nacional de poesía. Cursó estudios de bachillerato en Granada (Nicaragua) en el Colegio Centroamérica de los sacerdotes jesuitas. Su poema El paraíso recobrado (Cuadernos del Taller San Lucas, 1943), obtuvo un inmediato reconocimiento y supuso la consagración definitiva del poeta.
Tras terminar el bachillerato, se trasladó a Madrid para cursar estudios de filosofía y letras. En 1947 publica el sorprendente poema Canto fúnebre a la muerte de Joaquín Pasos, en honor a su amigo y poeta, muerto a muy joven edad. En 1953 publica en México su obra más importante, La insurrección solitaria, que sería también su último libro publicado. Trabajó para el servicio diplomático nicaragüense en Roma yMadrid (1964-1971). Residió en París (1948-1951), en Los Ángeles, Calif. (1954-1964) y San José de Costa Rica (1971-1977). A principios de febrero de 1977 se traslada de nuevo a Nicaragua donde dirige por dos años el suplemento cultural "Mosaico", del diario "Novedades". Del 77 al 83 residió en el INTECNA de Granada (antiguo Colegio Centroamérica). Luego se establece definitivamente en Managua (Altamira D'Este 2da etapa No.8), donde cuidó con celo su decisión de permanecer solitario. En 1984 obtuvo el Premio nacional Rubén Darío, con el libro Infierno de cielo, que no permitió en vida que fuese publicado. En 1991 y 1993 tuvo a su cargo una Cátedra con su nombre en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, donde expuso sus trabajos críticos sobre literatura y artes plásticas, de las que fue un sagaz conocedor. Falleció el 16 de junio de 1998 en el Hospital Bautista deManagua.
Su poesía, de originalidad, sobriedad, consistencia, preciso dominio del idioma, rechazo deliberado a la impostura del "vasto mundo plástico, supermodelado y vacío", imaginación y belleza sin par en la literatura nicaragüense, es sólo comparable con la de Rubén Darío o Salomón de la Selva. El sentido y sensibilidad poética de la obra de Carlos Martínez Rivas ha merecido permanente admiración y respeto y ha sido objeto de diversos y rigurosos juicios críticos en los que se atribuyen a su genialidad poética una notable influencia y magisterio en la poesía hispanoamericana y castellana.
En 2007, bajo el título "Poesía Reunida", se publica su obra poética, compilada, reordenada y anotada por el poeta Pablo Centeno Gómez, que incluye su libro inédito "Allegro Irato".
Su poema Smaragdos Margara fue musicalizado por el Artista nicaraguenese Salvador Cardenal.

domingo, 26 de febrero de 2012

LA EXCELENCIA DE OMAR DE LEÓN EN LA POESIA Y LA PINTURA NICARAGUENSE.



Los que hemos conocido, en pocas pero deslumbrantes entregas, la poesía de Omar de León, uno de nuestros más grandes pintores, reconocido nacional e internacionalmente, no podemos más que regocijarnos al tener en nuestras manos una edición antológica de su poca conocida obra. Ya en los años 60, el pintor publicó una muestra de su poesía en la revista «El pez y la serpiente», demostrando que era tan buen poeta como pinto, o sea, que la poesía no era para él lo que el violín para Ingres, o sea, su violín de Ingres: una actividad mínima, al margen de su plática. No: la inspiración poética ha sido constante en Omar, y ha marchado a la par de sus sucesivas y jubilosas etapas plásticas.
Como su pintura, su poesía es sensual, jubilosa, celerratoria, telúrica, epifánica, exaltadora de la naturaleza (mares, frutas, cuerpos, etc)l, de la geografía patria. Una especie de Whitman con mayor sensualidad, y cultor también de la forma breve a lo Omar Khayam, su homónimo, o a lo Kavafis. Sus versos están llenos de color múltiple y variado, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta el intenso cromatismo de su obra plástica. Todo en sus textos apunta a la exaltación de vivir, a la fiesta de los sentidos.
Como dice el poeta y crítico Erwin Silva, en el prólogo a este libro: «La poesía de Omar entraña un tejido de relaciones con los universos sutiles y materiales en el que nada humano extraño y el mundo de la cultura y de la geografía de las pasiones, fundamenta y atraviesa toda su obra sin olvidar las raíces de su canto que penetran lo telúrico y se sumergen en lo marino». Y en efecto, como los primeros filósofos griegos, Omar está preocupado por cantar, no al hombre ni a la esencia del hombre, sino a la fysis, o sea, a la física en sí, a la materia en todo su esplendor sagrado. Una búsqueda de una antilogía salvaje, olorosa a magma y a genética: «El ser desamparado es socorrido por una mano fuerte/ que brota del cielo.../Así fue que parió sus genes,/ así estableció su especie sobre la tierra» «El alba entrega la madurez de los terrenales frutos/ Mas yo, trasnochador bandolero/ amanecí con mis labios chorreados de jugos y néctares».
De León se deja arrebatar siempre por el paisaje, por los lugares asociados umbilicalmente a su memoria, recordándome a veces al mexicano Carlos Pellicer, poeta genesíaco también, y cantor pagano. Eso sí, un Pellicer Libérrimo, desbordado, informe, caótico, no sometido a ninguna forma ceñida. De ahí su tendencia a la profusa oda polimétrica, donde su retórica (a veces ingenua y redundante) fluye incontenible.
Para información, Omar De León había publicado tres libros: Estancias del canto (1985-1993), Tedio terrestre (1995-1998) y Canto inoxidable (1999). Esta edición que incluye algunos dibujos. incluyendo el cuadro «El hijo de Apolo y doña Malinche» en la portada, es una selección de los mismos, y entre ellos no podía faltar el célebre «Canto inconcluso del mar nicaragüense»


Escribe ErnestoCardenal en su antología de poesía, Poesía Nicaragüense (biblioteca popular sandinista), que Omar D’León “es mucho másconocido como pintor que como poeta”, pues además es uno de los mejores pintores de Nicaragua. “Algunos pocos poemas suyos han aparecido en revistas, y no ha publicado ningún libro, aunque tiene mucha poesíaescrita. Su poesía es conocida por pocas personas, y él mismo parece no haberle dado importancia, como debiera”, comenta.
Cardenal, poeta y trapense, parece ser uno de esos pocos allegados íntimos a D’León que conoce su poesía. Pero en esta edición queremos compartir un poema que hace exactamente un año escribiera el pintor-poeta y que hace poco ha sido publicado en la tercera edición de la revista “cooltural” Estrago.

Se trata de un poema revelador. Para los que no tenían conocimiento de la verdad que encierra este poema, esto será todo un descubrimiento. Para aquellos que ya lo sabían, pues será un regocijo estético, unos versos que denuncian la traición del amor y que pone en evidencia que los sentimientos de tres homosexuales son los mismos que se manifiestan entre un hombre y una mujer. Es cuestión de preferencia.
En este poema de Omar D’León está explícito el dolor-burla que siente el vocero poético a causa de un tercero que pretendió en algún momento robarle a su Amado.
Amado
(fragmento)
Para easy
Omar D’ León
Tú y yo (no sé si otros) somos hechos para estar unidos
con el amor para siempre.
Ser una sola carne, una sola esencia,
ser amantes unisexuales,
siameses irreversibles, una sola energía,
una sola amplia y frondosa alameda sin extremos.

Tú, exigente tentador, amado antojadizo.

Yo, amante complacedor complacido.

Somos fieles, nuestra unión no se disuelve, no se diluye.

Yo te amo, te cuido, te mimo, te consiento
casi no te niego, ni te pido nada.

A mi antojo te desnudo con caricias termales.

Acicalo de perfumes tu cutis, 
tus axilas, tus tersos glúteos musculosos, 
tu gran hermoso pene circuncidado y perfecto 
de exquisitos testículos tersos.

Limpio y lavo con ternura el socado capullo de tu nítido anus.

Te masturbo cuando lo deseas en obra y pensamiento.

Eres mi templo donde sensual deshojo, 
tus caprichos, tus berrinches, tus antojitos, 
tus pasiones, tus lívidos volcánicos y 
cubro de ósculos apasionados tus flameantes labios
lubricados con ardor y deseos en la visión del espejo.

Feliz palpo tenaz tus frutos turgentes de tus mieles y tentaciones.

Si enfermas cuidote con esmero y mimos
para preservarte en mi corazón.

Te nutro con exquisitas viandas y delicias
que brinda nuestra madre terrenal,
llevo el “tattoo” de tus tetillas y ombligo
en las yemas de mis dedos
por tu exigencia de mis caricias que tanto te estimulan.

Complazco al glamour normal 
de tus narciso y coqueteos provocantes.

Me aferras a tus penetrantes pasiones de santidad y lujuria

y a tu copular en los variantes cálices oscuros de afrodita.

En el festín con los divinos me embriagaste de placeres, 
de magias ocultas y vértigo afrodisíaco, 
entre un oleaje endofórmico del instinto.

el poder de tu juventud varonil, 
estirpe sensual de belleza
y tu agibílibus en el aforo de tu seducción y affaire, es infalible.

no falla el dardo, siempre se entierra en el pecho de tu presa.

tu sexo-sensual cuyo furor desquicia
deidades, monstruos y sacerdotes al percibir
el opulento furor de tu piel que exuda esperma adolescente.
Un trapense, escritor homosexual empecinado en separarnos.