domingo, 31 de enero de 2016

Retrato hablado: Rubén Darío, el maestro mágico




El próximo sábado se cumple el 

Hace un siglo, en 1916, fallece Rubén Darío en el municipio de León, en su natal Nicaragua. Desde España, el cronista Mariano de Cavia, acaso el más fiel y antiguo de sus amigos, le dedica su columna de El imparcial, donde el periodista perfila, estrangulado por el sentimiento y con una prosa bellamente elegíaca, la postrera imagen del poeta: “A los cuarenta y nueve años de edad ha expirado el gran Rubén Darío, víctima de su vida pródiga, de su poesía y de su ajenjo”.
Curiosamente, los autores que más o menos proceden directamente de su paternidad lírica no se reúnen en coro para recordarlo. El silencio es tan extraño como agraviante. Ni siquiera Juan Ramón Jiménez —“el exquisito poeta, el nefelibata”, como lo había descrito el mismo Darío— asoma con su lira por ninguna parte. Al revés de lo que podría esperarse, surge un enjambre de infamantes. El crítico Andrés González Blanco —cuyos artículos atravesados de citas políglotas emboban a la grey literaria del momento— prorrumpe en garrafales exabruptos contra los versos de Darío: “Sus estrofas te arcabucean la retina, te dejan ciego y te arrebatan el pendón”. Una imprevista caterva de poetas sublevados —que descubren vacío el sitial del padre del modernismo y, claro, aspiran a ocuparlo— aprovechan la ocasión para salir a blasfemar: “Rubén era un chiflado, quería volvernos locos a todos. Yo, la verdad, no he leído Azul”, se ufana el madrigalista Xavier Bóveda, con su endémica garrulería de conferenciante.
Francisco Villaespesa —el gran difusor del modernismo hispanoamericano— y Ramón del Valle Inclán —el patriarca de todos los Ramones, como lo bautizara precisamente su tocayo Ramón J. Sender—, se unen al inexplicable mutismo y dejan que los poetas jóvenes, casi todos incoloros y clandestinos, escarnezcan a sus anchas la obra y vida del poeta nicaragüense.
Que plumas anodinas como la del bohemio guatemalteco Enrique Gómez Carrillo declaren que Darío “fue un corruptor de la juventud”, o que Miguel de Unamuno —en uno de sus habituales arranques de cascarrabias— se anime a calificarlo de indio a quien “se le ven las plumas debajo del sombrero”, hasta cierto punto es comprensible. A muchos el pasmoso edificio que Darío construyó con su obra literaria los consumía de envidia.
Sin embargo, lo que ya culmina por alarmar es cuando poetas de auténtico mérito, como Vicente Huidobro o Luis Cernuda, comienzan a difundir, por aquí y por allá, una repulsiva caricatura de Darío. “No pasó de ser un anticuado; en cambio, yo he descubierto el cubismo literario antes que Picasso el cubismo pictórico…”, declara el autor chileno con una inquina que, por lo donoso, se diluye en el humorismo.
Pero Cernuda, quien, además, es un ensayista más cerebral, va más lejos que todos e, incluso, tal vez sea quien haya firmado el retrato más ingrato y corrosivo sobre el autor de los Cantos de vida y esperanza: “Estaba presto a entregar su oro nativo a cambio de cualquier baratija brillante que le entregaran.”
En el prólogo a Azul, Juan Valera, aunque había encomiado el gallardo estilo de los versos y las prosas que componen el poemario, no dejaba de acusarlo de tener cierto “galicismo mental”. No será hasta dos años después de su muerte, en 1918, cuando Rufino Blanco-Fombona ofrezca su tardío responso bajo el título de La ofrenda de España a Rubén Darío, que recoge el llanto órfico de los poetas que decían venerar al maestro mágico, y cuyas jaculatorias son una ristra de siemprevivas sobre la memoria del autor de La canción de otoño en primavera, pero que, infelizmente, fueron incapaces de afrontar, cuando menos oportunamente, los ultrajes que la testaruda legión de malquerientes ha ido colocando, desde hace un siglo, sobre su tumba.
Desaire mexicano
Por otro lado, el encuentro de Darío con México tampoco estuvo exento de sinsabores. En 1910, cuando triunfa la llamada Revolución de la Costa Atlántica y un nuevo gobierno conducido por el golpista José Madriz toma el control de la política, el poeta es nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario, en misión especial, en México, con motivo de las fiestas del Centenario de la Independencia. Entusiasmado, Darío se embarca en un vapor hacia Veracruz.
Después de tantos proyectos diferidos, al fin podrá conocer la tierra de su admirado Salvador Díaz Mirón, “el poeta amante de la Libertad”, “cantor de Víctor Hugo y de Lord Byron”. Al tocar puerto, tanto en barcos decorados como en las calles aledañas al malecón, una gran multitud surge para ofrecerle vivas a Nicaragua y mueras a Estados Unidos. El encargado de recibirlo es nada más ni nada menos que Amado Nervo, quien le comunica que, sin importar los trances ni los apremios políticos, será recibido como huésped de honor de la nación. Su misión ante el gobierno mexicano, más allá de las cortesías políticas internacionales —le asegura Nervo—, “está fuera de las pasiones políticas que agitan en este momento Nicaragua”.
En resumen: “No tiene nada de qué preocuparse”. No obstante, en un gesto que a Darío le parece sorpresivo, Nervo le pide que, por el momento, no es conveniente que viaje a la capital. En todo caso, deberá esperar instrucciones precisas del ministro de Instrucción Pública, Justo Sierra, a quien, hasta entonces, el modernista tiene por gran amigo. Lo que aturde todavía más a Darío es que, por alguna razón, Sierra ni siquiera tiene la deferencia de aparecer para hablar directamente con él. De hecho, por toda recepción, un enviado llega con una carta del ministro que contiene la misma petición: que posponga su viaje a la capital.
El desconcierto del poeta es tan grande que en La vida de Rubén Darío, escrita por él mismo, califica la situación de “mefítica”. Con algunos contratiempos, Darío sólo alcanza a visitar Jalapa, donde una comitiva de niñas oriundas e indígenas recitan sus poemas y le obsequian adornos florales. De regreso al puerto de Veracruz, y a manera de despedida, un grupo de estudiantes y declamadores celebraron una velada en su honor. Mientras tanto, al saber que los absurdos candados de la diplomacia le impiden llegar a la capital de la República, una fogosa muchedumbre de estudiantes lleva a cabo una manifestación que concluye con el apedreo de la casa de Porfirio Díaz, “el viejo cesáreo que había imperado durante treinta años”, en palabras del autor de El salmo de la pluma.
Eso aparte, Darío jamás conseguirá saludar a Díaz Mirón, quien, en ese momento, se encuentra varado en la capital. Desairado y ya sin demasiadas manifestaciones de simpatía (“no tuve ni una sola tarjeta de mis amigos oficiales”), regresa a La Habana carente de fondos. Únicamente el general Bernardo Reyes
—padre de su “siempre mejor amigo Alfonso Reyes”—, será quien, desde México, le envíe un giro por cable para que pueda retornar a París.
 A un siglo de su muerte, la obra de Rubén Darío no sólo ha sepultado el agravio de sus antagonistas sino que, además, su arte ha triunfado y lo ha elevado como el auténtico “maestro mágico” que le dio su acento olímpico y encantador a la “siringa agreste”.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Cronologia basica de Ruben Dario.

En el marco del encuentro internacional: Rubén Darío en el Centenario de su muerte, que se desarrollará del 1ro al 4 de diciembre de 2015, ofrezco unos datos básicos acerca de la vida de Darío y algunas de sus fotografías poco conocidas. No está de más señalar que al evento vendrán ocho estudiosos procedentes del extranjero: Rocío Pérez de Tudela (de España), Antonio Paredes (de México), Rodrigo Caresani (de Argentina), Armando Vargas Araya (de Costa Rica), más los nicaragüenses Nicasio Urbina, María Augusta Montealegre y Roberto Carlos Pérez (de los Estados Unidos).
Esta convocatoria académica constará de cinco conferencias magistrales y de quince ponencias, especializadas e inéditas, distribuidas en tres mesas de trabajo: “Aspectos biográficos”, “Presencias e influencias” y “Crítica e interpretación”, coordinadas respectivamente por Francisco Xavier Bautista Lara, Isolda Rodríguez Rosales y Jorge Eduardo Arellano, secretario académico. 

Rostro de Darío (anónimo español). Cortesía / ENDPrimer periodo C.A.

1867: Nace en Metapa, villorrio del departamento de Matagalpa (18 de enero), actualmente Ciudad Darío. Es bautizado en León (3 de marzo).
1870: Tiene tres años de edad y ya ha aprendido a leer.
1878: Frecuenta a los jesuitas en la iglesia de La Recolección. 
1879: Escribe su primer poema conocido: el soneto “La fe” (enero).
1880: José Dolores Gámez difunde en El Termómetro, semanario de Rivas, su poema “Una lágrima”. Imitación de Palma. También colabora en El Ensayo y La Verdad, revistas de León.
1881: Asiste al acto inaugural del Instituto Nacional de Occidente (6 de marzo). Reúne sus textos dispersos bajo el título de “Poesías y Artículos en prosa” (julio).
1882: Lee en Managua, en un acto oficial del Congreso, sus cien  décimas (mil versos) “El libro” (17 de enero). Viaja a El Salvador (agosto). Conoce a Francisco Gavidia.
1883: Elabora y lee en público su obra “Al libertador Bolívar” (julio). Regresa a Nicaragua e inicia amoríos con Rosario Murillo Rivas.
1884: Labora en la Biblioteca Nacional.
1885: Entrega a la Tipografía Nacional su primer libro Epístolas y poemas.

Periodo chileno

1886: A causa de “la mayor desilusión que pueda sentir un hombre enamorado”, se embarca con destino a Chile (junio). Arriba a Valparaíso (24 de julio). Se traslada a Santiago (agosto). Comienza a relacionarse con Pedro de Balmaceda Toro, hijo del presidente.
1887: Es nombrado Inspector de la Aduana de Valparaíso. Publica Abrojos. Su “Canto épico a las glorias de Chile” obtiene el primer premio en el certamen Varela.
1888: Aparece en Valparaíso Azul…: colección de cuentos, poemas en prosa y poemas.
1889: Colabora por primera vez en La Nación, diario de Buenos Aires (febrero). Retorna a Nicaragua (marzo). Dos meses después viaja a El Salvador, donde funda y dirige el diario La Unión.

Segundo periodo C.A.Darío en Managua (1908). Cortesía / END

1890: Concluye la biografía de su amigo chileno Balmaceda Toro: A de Gilbert (1° de enero). Contrae matrimonio civil con Rafaela Contreras (21 de junio). Al día siguiente, el asesinato de su protector, el presidente Francisco Menéndez, lo obliga partir a Guatemala. Allí publica, aumentada y con notas, la segunda edición de Azul… (20 de octubre). Funda y dirige otro diario: El Correo de la Tarde.
1891: Se casa por la iglesia con Rafaela Contreras en la ciudad de Escuintla (11 de febrero). Se embarca para Costa Rica (agosto). En San José nace su primogénito Rubén Darío Contreras (12 de noviembre).
1892: Regresa solo a Guatemala (15 de mayo). El Gobierno de Nicaragua lo nombra secretario de la delegación que asistirá a España a las conmemoraciones del cuarto centenario del descubrimiento de América (25 de mayo). En Madrid se codea con diversos escritores. Retorna, con escala en la Habana y Cartagena de Indias, a su patria (noviembre).
1893: Fallece en San Salvador Rafaela Contreras (26 de enero). Se casa con Rosario Murillo (8 de marzo). Parte de nuevo solo a Nueva York, donde se encuentra con José Martí (mayo). Se embarca a Francia (7 de julio). En París alterna con varios poetas y conoce a Verlaine. Arriba a Buenos Aires, Argentina, como cónsul de Colombia (13 de agosto).

Periodo argentino

1894: Edita la Revista de América (agosto, septiembre, octubre).
1895: Visita la isla Martín García, en el Río de la Plata; allí compone Marcha triunfal (mayo). La suspensión del consulado de Colombia (octubre) le obliga a vivir del periodismo.
1896: Aparecen en Buenos Aires Los Raros (12 de octubre) y Prosas profanas (noviembre). Es nombrado Secretario de la Dirección General de Correos.
1897: Comienza a publicar en La Biblioteca su novela El hombre de oro.
1898: Reacciona ante la guerra entre Estados Unidos y España condenado a la primera potencia en su ensayo “El triunfo de Calibán” (20 de mayo). Es enviado por La Nación a España para informar sobre la situación de este país tras la derrota (8 de diciembre).

Etapa europea o cosmopolitaDarío en Madrid (1892). Cortesía / END

1899: Después de unos días en Barcelona llega a Madrid (4 de enero). Conoce a Francisca Sánchez, de origen campesino de la provincia de Ávila, con quien vivirá maritalmente (mayo).
1900: Se traslada a París para informar de la Exposición Universal. Envía su primera crónica a La Nación (20 de abril). Viaja a Italia (septiembre). En Madrid nace su hija Carmen (mayo), quien habría de morir al año siguiente.
1901: Publica los volúmenes de crónicas España contemporánea y Peregrinaciones, ambas en la editorial de la Viuda de Ch. Bouret, París.
1902: En París conoce a Antonio Machado y aparece La caravana pasa.
1903: El gobierno de Nicaragua lo nombra cónsul en París (12 de marzo). Nace el primer Rubén Darío Sánchez, quien morirá en 1905 de bronconeumonía.
1904: Visita Gibraltar y Marruecos, el sur de España, Italia, Alemania, Austria y Hungría. Aparece Tierras solares.
1905: Regresa a España y publica Cantos de vida y esperanza (junio).
1906: Es nombrado secretario de la delegación de Nicaragua a la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro (mayo). Publica Opiniones y se instala en Mallorca, isla del Mediterráneo, donde escribirá La isla de oro.
1907: Nace el segundo Rubén Darío Sánchez, “Güicho” (octubre). Llega a Nicaragua (24 de noviembre). Intenta divorciarse de Rosario Murillo, sin lograrlo y es nombrado Ministro residente en España (21 de diciembre).
1908: Presenta credenciales en Madrid ante el rey Alfonso XIII (2 de junio).
1909: Publica Poemas del otoño y otros poemas. También escribe el “Canto a la Argentina”.
1910: Es designado para representar a Nicaragua en las fiestas del centenario de México. Una revolución en Nicaragua le impide llegar a la capital mexicana y se queda en Veracruz como huésped de honor. Regresa a Europa con escala en La Habana
1911: Comienza a dirigir en París Mundial Magazine (mayo). Viaja a Hamburgo. Publica Letras.
1912: Realiza viaje publicitario (Barcelona, Lisboa, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires) para la revista Mundial (abril-noviembre).
1913: Pasa otra temporada en Mallorca. Allí escribe su novela El oro de Mallorca. Marcha a Barcelona (27 de noviembre).
1914: Publica Canto a la Argentina y otros poemas y Muy siglo XVIII, primer tomo de su antología personal, en la Biblioteca Corona, de Madrid. Aparece en París el último número de Mundial Magazine (agosto), dirigido por él desde mayo de 1911. Ante la primera guerra mundial, inicia gira pacifista por América acompañado por Alejandro Bermúdez. Partiendo de Barcelona (25 de octubre), arriban a Nueva York (21 de noviembre). 
1915: Es incorporado como miembro de la Hispanic Society of America, de Nueva York (20 de enero). En la Universidad de Columbia lee su último gran poema: “Pax” (4 de febrero). Tras otros reconocimientos, se enferma de pulmonía doble y es internado en el French Hospital. Por invitación del presidente de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera, llega a la capital de ese país (20 de abril). Allí residirá siete meses. Aparece en Barcelona La vida de Rubén Darío escrita por él mismo. Rosario Murillo viaja de Nicaragua para regresar con él a la patria.

Días preagónicos en Nicaragua y muerte

1916: En casa de su cuñado Andrés Murillo, en Managua --donde su estado de salud empeora-- pasa la navidad y regresa a León (7 de enero). Es intervenido quirúrgicamente al día siguiente. El obispo Simón Pereira y Castellón le administra la extremaunción (10 de enero) y el 31 dicta su testamento. Es operado de nuevo (2 de febrero). Agoniza el 5 y fallece a las 10:15 de la noche (6 de febrero). Sus funerales duran una semana. La Iglesia decreta para él honras fúnebres de príncipe y el gobierno de ministro de Guerra. Al fin, el domingo 13 de febrero es sepultado al pie de la estatua de San Pablo, en la catedral de León.
  • 1 semana dura el funeral del Principe de las Letras Castellanas Rubén Darío.

sábado, 19 de abril de 2014

Las mejores frases de Gabriel García Márquez


La muerte de Gabriel García Márquez no ha hecho más que vitalizar y viralizar el repertorio mágico de anécdotas, frases, discursos y textos del prodigioso escritor colombiano a lo largo de su vida.
En su honor recopilamos algunas de las mejores frases del “inmortal” Gabo:
Dicen que yo he inventado el realismo mágico, pero solo soy el notario de la realidad. Incluso hay cosas reales que tengo que desechar porque sé que no se pueden creer. En el Boletín cultural n.º 158. Madrid, 1995.
La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener. En 13 líneas para vivir.
Es inútil que siga rezando. Hasta Dios se va de vacaciones en agosto. En Diecisiete ingleses envenenados.
La música me ha gustado más que la literatura. En Juventud rebelde, La Habana, 1988.
La primera condición del realismo mágico, como su nombre lo indica, es que sea un hecho rigurosamente cierto que, sin embargo, parece fantástico. En Reforma, México, 2000.
Hay que ser infiel, pero nunca desleal, de El coronel no tiene quien le escriba.
Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor. De El amor en los tiempos del cólera.
La calidad de la noticia se ha perdido por culpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia. A veces se olvida que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que mejor se da. En Semanario "Radar", Argentina, 1997.
- El primer síntoma de la vejez es que uno empieza a parecerse a su padre, de Memoria de mis putas tristes.
Nunca me he cansado de decir que ‘Cien años de soledad’ no es más que un vallenato de trescientas cincuenta páginas. Citada en el libro ‘El mundo según Gabriel García Márquez’.
El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo. De El otoño del patriarca.
Llevo conspirando por la paz en Colombia casi desde que nací. En El País, La Habana, 2005.
El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad.- Asamblea de la SIP, 7 de octubre de 1996.
La vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla. Epígrafe de sus memorias Vivir para contarla.
La novela es como el matrimonio: se le puede ir arreglando todos los días... Y el cuento es como el amor: si no sirvió, no se puede arreglar. Al publicar Crónica de una muerte anunciada.
América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas. Discurso en la entrega del premio  nobel de literatura en Suecia.
Toda buena novela es una adivinanza del mundo. En la Revista Nacional de Cultura.
Sería ideal que un niño dedicara parte de su fin de semana a leer un libro hasta donde pueda y hasta donde le guste -que es la única condición para leer un libro-, pero es criminal, para él mismo y para el libro, que lo lea a la fuerza en sus horas de juego y con la angustia de las otras tareas. De Manual para ser un niño.
Un buen escritor puede ganar buen dinero. Sobre todo si trabaja con el gobierno. De Vivir para contarla.
La ética debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón. Asamblea de la SIP, 7 de octubre de 1996.
El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad. De Cien años de soledad.
No hay anuncios de cometas ni eclipses, que yo sepa, ni tenemos culpas tan grandes como para que Dios se ocupe de nosotros. Del amor y otros demonios

lunes, 31 de marzo de 2014

A LOS 100 AÑOS DE OCTAVIO PZ.

A 16 años de su muerte, Octavio Paz sigue estando vigente en el pensamiento mexicano (Getty Images).A 16 años de su muerte, Octavio Paz sigue estando vigente en el pensamiento mexicano (Getty Images).


El mundo nace cuando dos se besan
Octavio Paz
(CNNMéxico) — Para celebrar 100 años del nacimiento de Octavio Paz, te presentamos 100 frases que describen la vida del escritor mexicano, desde su infancia, sus amores, y su curiosidad por la chingada y la "inmortalidad" que le dieron el premio Nobel de literatura.
La familia
1. Mis palabras, al hablar de la casa, se agrietan. Cuartos y cuartos habitados sólo por sus fantasmas, sólo por el rencor de los mayores habitados. Familias, criaderos de alacranes: como a los perros dan con la pitanza vidrio molido, nos alimentan con sus odios y la ambición dudosa de ser alguien. (Poema Pasado en claro)
2. En Mixcoac, pueblo de labios quemados, sólo la higuera señalaba los cambios del año. La higuera, seis meses vestida de un sonoro vestido verde y los otros seis carbonizada ruina del sol de verano. (en el poema La higuera incluído en Águila o sol, Paz hace referencia al pueblo donde vivió su niñez en la Ciudad de México)
3. Mi madre, niña de mil años, madre del mundo, huérfana de mí, abnegada, feroz, obtusa, providente, jilguera, perra, hormiga, jabalina, carta de amor con faltas de lenguaje, mi madre: pan que yo cortaba con su propio cuchillo cada día. (Poema Pasado en claro)
4. Del vómito a la sed, atado al potro del alcohol, mi padre iba y venía entre las llamas. Por los durmientes y los rieles de una estación de moscas y de polvo una tarde juntamos sus pedazos. (Entre los recuerdos que plasma Paz en Pasado en claro no podía faltar la muerte de su padre quien sufría de alcoholismo)
5. Mi abuelo, al tomar el café, me habla de Juárez y de Porfirio, los zuavos y los plateados. Y el mantel olía a pólvora. Mi padre, al tomar la copa, me habla de Zapata y de Villa, Soto y Gama y los Flores Magón. Y el mantel olía a pólvora. (Poema Interminencia del oeste. Octavio Paz era nieto de Irineo Paz, periodista muy cercano al gobierno de Porfirio Díaz)
La escencia del mexicano en Paz
En 1950, Octavio Paz publicó su ensayo El laberinto de la soledad en el que se adentra al pensamiento y la identidad del mexicano, y que a través de los años continúa siendo un referente en las obras del escritor: 
6. Un poeta me dijo algo muy divertido: que yo había escrito una elegante mentada de madre contra los mexicanos (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
7. Nuestro culto a la muerte es culto a la vida, del mismo modo que el amor que es hambre de vida es anhelo de muerte.
8. El mexicano puede doblarse, humillarse, "agacharse" pero no "rajarse", esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad.
9. Su inferioridad (de la mujer mexicana) es constitucional y radica en su sexo, en su "rajada", herida que jamás cicatriza.
10. La imagen del padre se bifurca en la dualidad de patriarca y de macho. El patriarca protege, es bueno, poderoso, sabio. El macho es el hombre terrible, el chingón, el padre que se ha ido, que ha abandonado a la mujer e hijos. La imagen de la autoridad mexicana se inspira en estos dos extremos: el Señor Presidente y el Caudillo.
11.
 Toda la historia de México desde la Conquista hasta la Revolución puede verse como una búsqueda de nosotros mismos, deformados o enmascarados, con instituciones extrañas y de una forma que nos exprese.
12. La mexicanidad es una manera de no ser nosotros mismos, una reiterada manera de ser y vivir otra cosa.
13. La muerte mexicana es el espejo de la vida de los mexicanos. Ante ambas el mexicano se cierra, las ignora.
14. Los campesinos son cultos aunque sean analfabetos. Tienen un pasado, una tradición, unas imágenes (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
15. En México el poder es más codiciado que la riqueza. Si es usted millonario, le será difícil —casi imposible— pasar de los negocios a la política. En cambio puede usted pasar de la política a los negocios.
16. Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. 
17. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad.
18. El cristianismo condena al mundo; el indio sólo concibe la salvación personal como parte de la del Cosmos y de la sociedad.
Sobre la chingada…
19. ¡Viva México, hijos de la Chingada! Verdadero grito de guerra, cargado de una electricidad particular, esta frase es un reto y una afirmación, un disparo dirigido contra un enemigo imaginario, y una explosión en el aire.
20. El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada.
21. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha … lo chingado es lo pasivo, lo inerte, lo abierto.
22. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado.
23. El Macho es el gran Chingón. Una palabra resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia…
Un poeta
24. Insiste, vencedora/ porque tan sólo existo porque existes, / y mi boca y mi lengua  se formaron / para decir tan sólo tu existencia. (Un poema de Paz dedicado a La poesía)
25. Antes sólo la muerte me había parecido tan rotunda tan totalmente ella misma, quizá porque en lo que llamamos vida hay siempre trozos y partículas de no-vida (en el poema Trabajos del poeta de Águila o sol)
26. La nube preñada de palabras viene dócil y sombría, a suspenderse sobre mi cabeza, balanceándose, mugiendo como un animal herido.

27. Lo más fácil es escribir una palabra. A veces los fragmentos siguen viviendo con vida frenética, feroz, monosilábica.
28. Vómito de palabras, purgación del idioma infecto, comido y recomido por unos dientes cariados, basca donde nadan trozos de todos los alimentos que nos dieron en la escuela y de todos los que, solos o en compañía, hemos masticado desde hace siglos.
29. Abolida la distancia entre el hombre y la cosa, nombrar es crear, e imaginar, nacer (en Un poeta de Águila o sol)
30. En las aguas heladas del cálculo egoísta, eso es la sociedad, por eso el amor y la poesía son marginales (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
31. El escritor debe soportar la soledad, saberse un ser marginal. Que los escritores seamos marginales es más una condenación que una bendición.
32. Para mí la poesía y el pensamiento son un sistema de vasos comunicantes. La fuente de ambos es mi vida; escribo sobre lo que he vivido y vivo (en La llama doble).
33. La poesía nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio cubriendo un paisaje devastado por el insomnio (en La llama doble).
34. La relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal.
35. Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.
36. Escribí poemas, no poesía, porque se puede discutir interminablemente sobre la segunda mientras que no es difícil convenir en el significado de la palabra poema: un objeto hecho de palabras, destinado a contener y secretar una substancia impalpable, reacia a las definiciones, llamada poesía (en La otra voz).
37. El acto mediante el cual el hombre se funda y revela a sí mismo es la poesía (en El arco y la lira).
38. La concepción de la poesía como magia implica una estética activa; quiero decir que el arte deja de ser exclusivamente representación y contemplación: también es intervención sobre la realidad. Si el arte es un espejo del mundo, ese espejo es mágico: lo cambia (en La casa de la presencia).
39. El árido mundo actual, el infierno circular, es el espejo del hombre cercenado de su facultad poetizante. Se ha cerrado todo contacto con esos vastos territorios de la realidad que se rehúsan a la medida y a la cantidad, con todo aquello que es cualidad pura, irreductible a género y especie: la substancia misma de la vida (en El arco y la lira).
40. El hombre quiere ser uno con sus creaciones, reunirse consigo mismo y con sus semejantes: ser el mundo sin cesar de ser él mismo. Nuestra poesía es conciencia de la separación y tentativa por reunir lo que fue separado.
41. La recitación poética es una fiesta: una comunión. Y lo que se reparte y recrea en ella es la imagen (El arco y la lira).
42. El poeta, el escritor, es el olmo que sí da peras (escribió Paz en el ensayo sobre Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe).
43. Un autor no leído es un autor víctima de la peor censura: la de la indiferencia. Es una censura más efectiva que la del índice eclesiástico.
44. Golpean mis pechos tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojos (La poesía)
Un hombre político… y el partido único
45. Lo que a mí me parece inaceptable es que un escritor o un intelectual se someta a un partido o a una iglesia (en Vuelta a El laberinto de la soledad).
46. (En México bajo el régimen del PRI) Ha habido violencia estatal y violencia popular, pero nada parecido al terrorismo ideológico del nazismo y el bolchevismo.
47. Los presidentes mexicanos son dictadores constitucionales, no caudillos.
48. Las revoluciones son las encarnaciones modernas del mito del regreso a la edad de oro.
49. El progreso ha poblado la historia de las maravillas y los monstruos de la técnica pero ha deshabitado la vida de los hombres. Nos ha dado más cosas, no más ser (en Postdata de El laberinto de la soledad).
50. Ni el temple del pueblo mexicano es revolucionario ni lo son las condiciones históricas del país. Nadie quiere una revolución sino una reforma: acabar con el régimen de excepción iniciado por el PNR hace 40 años. (en Vuelta a El laberinto de la soledad)
51. Una reacción exagerada o excesiva delata, en cualquier organismo vivo, miedo e inseguridad; y la esclerosis no sólo es signo de vejez sino de incapacidad para cambiar (escribe Paz sobre la matanza de estudiantes en Tlatelolco ordenada por el gobierno mexicano en 1968 enPostdata de El laberinto de la soledad).
52. La enajenación consiste, fundamentalmente, en ser otro dentro de uno mismo. Esa enajenaciones el fondo de la naturaleza humana y no de la sociedad de clases. (en La vuelta a El laberinto de la soledadOctavio Paz reitera su posición lejana a la ideologías como el marxismo)
53. Nadie puede entender a México si omite al PRI.
54. Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio.
55. Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados.
56. La arquitectura es el testigo insobornable de una sociedad… las pirámides y templos mesoamericanos; las iglesias, conventos y palacios novohispanos; la chabacana y pesada arquitectura —megalomanía estatal y espíritu de lucro de la burguesía mexicana— del siglo XX.
57. Una sociedad sin imágenes es una sociedad puritana. Una sociedad opresora del cuerpo y de la imaginación.
58. Nuestro irreflexivo culto al progreso y los avances mismos de nuestra lucha por dominar a la naturaleza se han convertido en una carrera suicida (Aseguró el poeta mexicano al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1990).
59. Defender a la naturaleza es defender a los hombres.
Un Octavio Paz "cósmico" que habla de la muerte y el tiempo
60. Prometo ser breve —aunque desde que el tiempo es elástico, me temo que van a escucharme por unos 180 muy largos segundos. (La figura del tiempo no podía quedar fuera del discuroso de Paz al recibir el Nobel de Literatura)
61. Al cabo de tantos años de vivir… aunque siento que no he vivido nunca, que he sido vivido por el tiempo, ese tiempo desdeñoso e implacable que jamás se ha detenido, que jamás me ha hecho una seña, que siempre me ha ignorado (en poema Antes de dormir de Águila o sol).
62. Así yo: no tengo nada que decirle al tiempo. Y él tampoco tiene nada que decirme.
63. La definición del hombre como un ser que trabaja debe cambiarse por la del hombre como un ser que desea (en Postdata de El laberinto de la soledad).
64. El sentimiento de soledad, nostalgia de un cuerpo del que fuimos arrancados, es nostalgia de espacio … ese espacio no es otro que el centro del mundo, el "ombligo" del universo. (El laberinto de la soledad)
65. Mejor ser lapidado en las plazas que dar vuelta a la noria que exprime la sustancia de la vida, cambia la eternidad en horas huecas, los minutos en cárceles, el tiempo en monedas de cobre y mierda abstracta (en poema Piedra del Sol).
66. Puerta del ser: abre tu ser, despierta/aprende a ser también, labra tu cara/trabaja tus facciones, ten un rostro/para mirar mi rostro y que te mire/para mirar la vida hasta la muerte. (en Piedra del Sol)
67. Dios existe. Y si no existe debería existir. Existe en cada uno de nosotros, como aspiración, como necesidad y, también como último fondo, intocable de nuestro ser.
68. La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. Toda esa abigarrada confusión de actos, omisiones, arrepentimientos y tentativas —obras y sobras— que es cada vida, encuentran en la muerte, ya que no sentido o explicación, fin. (El Laberinto de la soledad)
69. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras (en poema El pájaro).
70. La manifestación más pura e inmediata del tiempo es el ahora. El tiempo es lo que está pasando: la actualidad. (Paz sobre los simbolistas en Cuadrivio)
71. Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra; ser sólo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra.
72. Es grande el cielo/y arriba siembran mundos/Imperturbable/prosigue en tanta noche/el grillo berbiquí (el poema que el escritor mexicano leyó en su discurso de recepción del Nobel en 1990).
73. El mito es un pasado que también es un futuro. Pues la región temporal en donde acaecen los mitos no es el ayer irreparable y finito de todo acto humano, sino un pasado cargado de posibilidades, susceptible de actualizarse (en El arco y la lira).
74. Cola de pavo real el universo entero/miríadas de ojos/en otros ojos reflejados/modulaciones reverberaciones de un ojo único/un solitario sol oculto/tras su manto de transparencias/su marea de maravillas. (Vrindaban, un poema lleno de elementos de la India donde Paz fue embajador de México en la década de 1960)
75. El hombre no es solamente fruto de la historia y de las fuerzas que la mueven … El hombre, me parece, no está en la historia: es historia (El laberinto de la soledad)
76. Todo es presencia, todos los siglos son este presente (el lema que se lee en la moneda conmemorativa que el gobierno mexicano emitió en 2010 en honor a Octavio Paz)
77. El hombre es un desterrado del fluir cósmico y de sí mismo (en El arco y la lira).
78. La memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar.
79. El Nobel no es un pasaporte a la inmortalidad. La relativa inmortalidad de las obras literarias y artísticas la da la calidad (las palabras de Paz cuando supo que había ganado el premio Nobel de literatura en 1990)
El sexo, el amor y el erotismo
80. Mis primeros poemas fueron poemas de amor y desde entonces este tema aparece constantemente en mi poesía (entre sus últimas obras, Octavio Paz dedicó un ensayo sobre el amor con La llama doble)
81. El homosexualismo masculino es tolerado, a condición de que se trate de una violación del agente pasivo (la violencia en la sexualidad del mexicano es otro de los puntos que el poeta toca en El laberinto de la soledad).
82. Yo creo que la actitud del creador frente al lenguaje debe ser la actitud del enamorado. Una actitud de fidelidad, y, al mismo tiempo, de falta de respeto al objeto amado. Veneración y transgresión (en Vuelta a "El laberinto de la soledad").
83. Los dos se desnudaron y se besaron/porque las desnudeces enlazadas/saltan el tiempo y son invulnerables/nada las toca, vuelven al principio (en Piedra del Sol).
84. Voy por tu cuerpo como por el mundo/tu vientre es una plaza soleada/tus pechos dos iglesias donde oficia/la sangre sus misterios paralelos.
85. El mundo nace cuando dos se besan
86. (El amor) no es un remedio físico, no es una vacuna: es un paradigma, un ideal de vida fundado en la libertad y en la entrega (Paz veía al amor como la cura a una pandemia como el sida en La llama doble).
87. Aunque el amor sigue siendo el tema de los poetas y novelistas del siglo XX, está herido en su centro: la noción de persona.
88. Para reinventar al amor como pedía el poeta, tenemos que inventar de otra vez al hombre.
89. El amor es una de las respuestas que el hombre ha inventado para mirar de frente a la muerte.
90. (El amor) No nos regala la eternidad sino la vivacidad, ese minuto en el que se entreabren las puertas del tiempo y del espacio: aquí es allá y ahora es siempre.
91. El erotismo es un ritmo: uno de sus acordes es separación, el otro es regreso, vuelta a la naturaleza reconciliada.
92. El sexo es la raíz, el erotismo es el tallo, el amor es la flor. ¿Y el fruto? Los frutos del amor son intangibles. Éste es uno de sus enigmas.
93. El estratega desea alcanzar la victoria, el poeta componer un himno de insuperable belleza, el ceramista fabricar ánforas perfectas, el comerciante acumular bienes y dinero. ¿Y qué desea el amante? Busca la belleza, la hermosura humana.  
94. El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo.
95. En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación.
…Y sus amores
96. El pájaro caído/entre la calle Montalambert y la de Bac/es una muchacha/detenida/sobre un precipicio de miradas (en el poema Viento entero, Paz rememora el momento en que conoció a su esposa Marie José Tramini en estas calles parisinas).
97. El temor que nos sobrecoge es un temblor sagrado. Un hombre ama a una mujer y la besa: de ese beso nace el mundo (antes de conocer a Tramini, el poeta mexicano estuvo enamorado de la escritora Elena Garro a quien dedicaba estas palabras que después formaron parte dePiedra del Sol).
Sus contemporáneos
98. (Alfonso) Reyes fue fiel al lenguaje y en este aspecto fue admirable. Claro que el hombre tuvo debilidades morales. Quizá fue demasiado obsequioso con los poderosos.
99.El arte público de México es un arte estatal, hinchado como un atleta de circo.
100. Musito el nombre de Pablo Neruda y me digo: lo admiraste, lo quisiste y lo combatiste. Fue tu enemigo más querido (Neruda y Paz se conocieron durante la Guerra Civil española, aunque después por cuestiones ideológicas se distanciaron).