jueves, 3 de febrero de 2011

SERGIO RAMIREZ EL COMPROMISO HECHO REALIDAD EN LA NARRATIVA NICARAGÜENSE.

SERGIO RAMIREZ EL COMPROMISO HECHO REALIDAD EN LA NARRATIVA NICARAGÜENSE.: "
El espía del aire, de Ignacio Solares, así como Catalina y Catalina, de Sergio Ramírez, son dos ejemplos recientes de cómo la comedia vence a los “dragones de la ortodoxia” aprovechando que “no tiene historia” y que “nadie la toma en serio”. El maestro Fuentes parte de estas dos obras, escritas por un mexicano y un nicaragüense, respectivamente, para hablarnos del fenómeno presidido por Babel y por Funes: “la transformación cómica del absoluto metafísico y totalitario en el incidente cómico, parcial, pasajero, humano y manejable”.
La comedia no tiene historia porque nadie la toma en serio." Esta maravillosa frase se la debemos a Aristóteles en su Poética y para actualizarla fue necesario pasar por la "comedia" medieval cristiana como peregrinaje accidentado del alma hacia su salvación a la vera de un Dios cuya Eternidad nos libera, al acogernos, de las vicisitudes de la "comedia" humana. Dante, por cierto, llamó a su periplo poético, simplemente, Commedia al publicarla en 1314. Lo de "divina" es un añadido crítico debido a Ludovico Dolce en 1555, es decir, cuando el terreno renacentista estaba abonado para que Cervantes y Shakespeare le dieran a la "comedia" su connotación humanista: la actualidad como incidente absurdo, pasajero y requerido de un lenguaje mutante y diversificado.
Si empiezo por este necesario prólogo es sólo para acercarme a lo "cómico" como una de las ausencias más señaladas de la literatura iberoamericana. A pesar de la sátira colonial de un Rosas de Oquendo en Perú o de la picaresca independentista de un Fernández de Lizardi en México, nuestra literatura ha tendido a ser seria cuando no solemne: romántica, naturalista, realista, evade el humor a favor del melodrama unas veces, de la épica de nuestros re-descubrimientos otras. La excepción en esto y en todo, es Machado de Assis. Pero, para que la comedia como eje narrativo aparezca en Latinoamérica, habrá que esperar (otra vez la excepción rioplatense) a Macedonio Fernández, Roberto Arlt y su descendencia: Borges, Cortázar y la fusión de Bioy y Borges: Biorges. El boom trajo un humor a contrapelo, implícito, enmascarado, irónico –Cien años de soledad, La tía Julia– pero sólo el bumerang salió a carcajada limpia por los fueros de la comedia: Bryce Echenique, Luis Rafael Sánchez. Ahora, adquirida su carta de naturalización y su plena ciudadanía literaria, la comedia latinoamericana es ya una historia que se toma en serio porque sólo lo cómico da cabida plena a los incidentes de nuestra modernidad confusa, perpetuamente inacabada, presta siempre a caerse de boca y romperse las narices.
Dos brillantes ejemplos de lo que acabo de decir lo representan, en dos registros muy distintos, Sergio Ramírez, de Nicaragua, e Ignacio Solares, de México. Ramírez es un reconocido maestro del absurdo cómico derivado del incidente variable, la pequeña nota roja (fuente, al cabo, de Madame Bovary, Rojo y Negro y Demonios) en Castigo divino, o de la farsa histórica (la conjunción de Rubén Darío y los Somoza en Margarita está linda la mar). Ahora, en Catalina y Catalina, Ramírez despliega su talento cómico en la brevedad ceñida del cuento. Vamos de maravilla en maravilla y de sonrisa a carcajada con boletos de ida y vuelta: Ramírez nos abre un abanico de situaciones y personajes que le dan a nuestra vida latinoamericana de sombríos desencantos una jovialidad muy cercana a la esperanza. Personajes tan cómicos como los de Ramírez sí que tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra. "El Pibe" Cabriola, autor de un autogol en el campo de futbol que lo convierte en traidor a la selección nacional primero y a la Nación misma enseguida, con fúnebres consecuencias para su persona: de la aclamación por su pericia deportiva, "el Pibe" pasa a una cómica premonición de su destino: "Las tribunas se habían quedado silenciosas, un silencio de cementerio abandonado del que se han llevado hasta las cruces." En "Perdón y olvido", la pasión de Guadalupe por las viejas películas mexicanas conduce al protagonista, viendo un inexistente (en las filmografías de García Riera) pero existente (en la imaginación de Sergio Ramírez) película de Tito Gout con Meche Barba y Antonio Badú, a descubrir en esta saga de cabaret a sus propios padres actuando de extras, pero sentados en mesas diferentes y hablando con parejas desconocidas. ¿Qué se dicen, silenciados por la música del mambo? El protagonista requerirá de los servicios de una maestra de sordomudos para abrir, en las tumbas del cine antiguo, la verdad de su propia película personal...
Y aunque los once cuentos de Sergio Ramírez son de pareja calidad, creo que "La viuda Carlota" pasará a las antologías del relato humorístico por su libérrima conjunción de incidentes majestuosamente cómicos, dignos de Chaplin, Keaton y los grandes bufos del cine mudo. Como en esa obra maestra del año 1927 que fue El sombrero de paja de Italia de René Clair, una situación cómica genera velozmente a la siguiente y todo en torno a un misterio: ¿Quién orinó en el bacín de la viuda Carlota?, "...un bacín tan hermoso guarnecido de rosas en relieve y pintado con querubines que divagaban entre nubes". "Ya ni puede una orinar tranquila sin que salgan a publicarle los orines a la calle", exclama exasperada la seductora doña Carlota y aunque se queje de que "ya me cansé de estar oyendo hablar de orines toda la mañana como si fuera yo mujer vulgar, vaga y desocupada", la cómica situación puesta en escena por Ramírez acaba por crear una figura femenina irresistible, infinitamente secreta y por ende deseable.
En el cuento titulado "Vallejo", descubrimos un viejo anuncio comercial con el rostro de una muchacha "apagándose para siempre, como un fantasma del pasado que se oculta en sí mismo, se borra y se esfuma en la nada". Esta inquietante narración podría ser el puente al mundo de humor fantástico creado por Ignacio Solares en El espía del aire. Aquí, Solares demuestra que el humor, por vía de la fantasía, establece situaciones de comedia silente, secreta, interna: no nos oímos reír porque estamos demasiado ocupados en sonreír. Es, digamos, el humor maestro de una obra como Siete hombres de Max Beerbom. En el caso de Solares, la nostálgica recreación de la Ciudad de México en los años sesenta, cuando el país perdió la fe, conduce a la recreación de la ciudad de los cuarenta, cuando México tenía fe.
El conducto ordinario de un tiempo a otro es un carnet de identidad encontrado en la butaca del cine Olimpia, cuya poseedora, Margarita, trabaja (carnet dixit) en el almacén Salinas y Rocha.
La credencial data de mediados de los cuarenta y el narrador se dirige naturalmente a esa época y a ese lugar. La credencial de Margarita es como la flor que Coleridge encuentra en su mano al despertar de un sueño en que ha cortado esa misma flor. La credencial –objeto de identificación frágil, pasajero y por ello cómico– permite al protagonista trasladarse a otro tiempo, conocer a la mujer desaparecida y enfrentarse al dilema del viajero en el tiempo: ¿regresar o quedarse? La pregunta instala a Solares (narrador/personaje) en el terreno propiamente cómico de la decisión heterodoxa y absurda. Si viajar de un tiempo presente a un tiempo pasado puede ser parte de una fantasía totalitaria (como lo es, por ejemplo, la utopía de la Edad de Oro), la obligación humana de escoger reduce la opción a sus dimensiones cómicas. Es la gran lección de Borges. El absoluto metafísico (la Biblioteca total, la Memoria absoluta) dejan de ser impositivas y sagradas cuando se reducen, la biblioteca, a un libro, y la memoria, a un número manejable de recuerdos. Babel y Funes presiden la transformación cómica del absoluto metafísico y totalitario en el incidente cómico, parcial, pasajero, humano y manejable.
La comedia se aprovecha de que no tiene historia y de que nadie la toma en serio, para derrotar a los dragones de la ortodoxia sin que los monstruos se den cuenta de que los han matado la maravillosa unión de la imaginación y la risa: la comedia. Ignacio Solares y Sergio Ramírez, así, nos defienden y enriquecen a todos sus lector"

JOSE CORONEL URTECHO EN LA MAGIA DEL VANGUARDISMO NICARAGÜENSE.

JOSE CORONEL URTECHO EN LA MAGIA DEL VANGUARDISMO NICARAGÜENSE.: "

Tú sabes que mi llanto fue de lágrimas,
i no de perlas. Te amo.
Soy el asesino de tus retratos.
Por vez primera comimos naranjas.
Il n’y a pas de chocolat —dijo tu ángel de la guarda.

Ahora podías perfectamente
mostrarme tu vida por la ventana
como unos cuadros que nadie ha pintado.
Tu vestido de emperador, que cuelga
de la pared, bordado de palabras,
cuánto más pequeño que ese pajama
con que duermes ahora,
que eres tan sólo un alma.

Yo te besé las manos.
"Stella —tú hablabas contigo mismo—
llegó por fin después de la parada",
i no recuerdo qué dijiste luego.
Sé que reímos de ello.

(Por fin te dije: "Maestro, quisiera
ver el fauno".
Mas tú: "Vete a un convento")

José Coronel Urtecho nació en Granada, el 28 de febrero de 1906. Terminó sus estudios secundarios en 1924, en la primera promoción del Colegio Centroamérica de Granada, regido por padres jesuitas. Desde muy joven dio muestras de su gran talento poético y su capacidad como líder intelectual.
Participó activamente en la fundación de la revista Centro-América, publicada por los alumnos del colegio, que preconiza de alguna forma su futura acción editorial. En sus páginas publicó, entre los años 1920-25 sus primeras composiciones literarias. Después viajó a San Francisco, donde estudió literatura y se familiarizó con la literatura norteamericana, que había de influir en su vida y su obra literaria como ninguna otra.
En 1927 José Coronel Urtecho regresó de los Estados Unidos y empezó a publicar artículos y poemas en El Diario Nicaragüense de Granada, dirigido por Pedro Joaquín Cuadra Chamorro, destacándose pronto por la originalidad de su pensamiento y su visión de la historia y la literatura nicaragüense. Entre los poemas de esta época vale la pena destacar su "Oda a Rubén Darío," que había de definir la posición del movimiento de Vanguardia frente a la presencia del "paisano inevitable" como lo llama en la última estrofa. La posición de Coronel Urtecho es a la vez de rechazo y adhesión, es la insurrección del discípulo frente al admirado maestro, y en su búsqueda del verdadero Darío, el poeta se opone a los falsos seguidores: "He tenido una reyerta/ con el ladrón de tus corbatas/ (yo mismo cuando iba a la escuela)/ el cual me ha roto tus ritmos/ a puñetazos en la oreja." Todos los elementos de la nueva poética vanguardista se encuentran ya en esta Oda, desde la palabra vernácula y el ritmo indiano, hasta la cotidianeidad poética y el corte popular de sus metáforas. Con este poema, José Coronel Urtecho contribuye en forma decisiva, a la formación del perfil intelectual del grupo de poetas jóvenes que compondrían el movimiento de Vanguardia.
En 1928 José Coronel Urtecho funda la segunda época de la revista Semana, que dirige en compañía de Luis Alberto Cabrales y Luis Pasos Argüello. La importacia de esta publicación es seminal, ya que introduce en el país poesía extranjera nueva y sirve como medio de difusión de la producción poética de la época. De este año data su famosa composición "Obra maestra," brevísimo poema compuesto por dos sintagmas: "O [impresa en caracteres grandes] / ¡cuánto me ha costado hacer esto!". En este poema Coronel pone en práctica los principios de los movimientos de Vanguardia, investigando las posibilidades semióticas del lenguaje y reflexionando, irónicamente, sobre los principios de la creación literaria. Fernando Quiñones interpreta este poema como una metáfora del punto de partida, un retorno a cero para volver a empezar: "El punto de partida es cuando la estantería mayéstica de la poesía de Rubén Darío ha sido reducida a polvo y no resta nada, sino eso, el punto de partida... Abandonar la poesía de Rubén Darío era abandonar la referencia de la poesía a la poesía, la identidad de la poesía consigo misma: y el mundo gira y gira en torno a este punto central un giro circular..."(66) Punto de partida pero también totalidad del mundo, retomar las formas originales para moldearlas con manos nuevas, con una nueva visión de la estructura y la función poética, eso es que representó la Vamguardia, y ese es el mensaje de José Coronel Urtecho en su poema.
El primero de marzo de 1929 funda junto con Dionisio Cuadra Benard la revista Criterio, en Granada, en torno a la cual se congregan poetas contemporáneos como Cabrales, Manolo Cuadra y Alejandro Torres Sanabria, así como poetas de la generación anterior como el Padre Azarías H. Pallais, y la firma joven de Pablo Antonio Cuadra. Tanto por su labor editorial, como por su constante búsqueda y descubrimiento de literaturas nuevas, José Coronel Urtecho desempeñó dentro del movimiento de vanguardia la función de líder y mentor, función que luego ha profesado en sucesivas generaciones de artistas nicaragüenses.
En junio de 1931 Pablo Antonio Cuadra y Octavio Rocha empiezan a publicar en El Correo de Granada, el suplemento literario bisemanal Rincón de Vanguardia, que más tarde se llamará simplemente Vanguardia, donde se publicará la mayor parte del material poético producido por el movimiento de Vanguardia nicaragüense. De esta época datan los más famosos poemas de José Coronel Urtecho, como "Oda al Mombacho," "Oda a la torre de la Merced" lugar de reunión del grupo de Vanguardia, y su famosa "Pequeña oda a Tío Coyote." "Oda al Mombacho" es uno de los grandes poemas de las letras nicaragüenses y de América Latina. En él, la concentración de la rima, la repetición de sonidos y la contraposición de imágenes, logra un efecto magistral que permite al lector captar toda la fuerza y el poder que representó en su momento un volcán como el Mombacho, en contraste con su silente pasividad actual. "Mombacho / Monte murruco / Volcán eunuco / Buey muco / Dios timbuco / ¡Arriba! / ¡Monte timba!" La ruptura de la Vanguardia con los elementos tradicionalmente poéticos, permitió la construcción de nuevos registros metafóricos que demostraron ser más efectivos, para transmitir el sentir y el pensamiento del poeta, que los fatigados símiles clásicos. Los siguientes versos de la cuarta estrofa proporcionan un excelente ejemplo de la nueva estética vanguardista: "Monte / obeso como un obispo en el sitial del horizonte / exhibes tu pereza altanera / tu majestad casera / tu dentera / muela picada de la cordillera." Pero el verdadero fin de la nueva escuela estética era la búsqueda de la belleza más allá de los prototipos convencionales, lo que llevó al descubrimiento de que la esencia íntima de las cosas encierra más belleza que la pomposa forma y el afeite. Ese placer de lo cotidiano y lo simple se refleja en los siguientes versos: "Ya no eres el Dios insolente / con el crepúsculo al hombro como un papagallo / con un león en la frente / el invierno en una mano / y en la otra mano el verano / Ahora / te orinas en la pila de la aguadora / Pues bien. Yo te amo / como se ama a un sapo.La poessia de urtecho trasciende el infinito y termina en el patio de su casa en el rio san juan. lic:RENE DAVILA."

miércoles, 2 de febrero de 2011

EL SENTIDO DE LA RESPONSABILIDAD.

EL SENTIDO DE LA RESPONSABILIDAD.: "Cada día con la aurora sempiterna y clarinetista al levantarme,mastico pompas de energía y como martillo hidráulico pulsa mi cerebro sobre las acciones al pie de la letra que debo cumplir en el día.La rigidez inicial de mi cuerpo se desvanece como anibal en los pirineos,al cual acorralo con una serie de estrategias tejidas con hilo de seda,las cuales me proporcionan la bitácora de cumplir todas las obligaciones del día independientemente su naturaleza.El saber que estoy solo y ciego como sansón ante los filisteo en esta sociedad,me proporciona cúmulos de deseos,asi como compromisos que tengo que cumplir, donde siempre como invidente y con la fe de toda la bóveda celeste, extiendo mi mano siempre a la espera de la presencia del manto divino del señor de las naciones,el que con la puntería de artemisa me señala el norte dándome huracanes de fortaleza,para luchar contra el contexto como de sus sus vicios, saliendo sudoroso y con la mano izada como Horacio Nelson en trafalgar. El mundo ruidoso y mal oliente actual no me preocupa,las jaurías de orcos que pudren a la sociedad no impiden mi funcionamiento armonioso sico-motor, así como la lucidez de las neuronas en el cumplimiento de mis responsabilidades diarias. Solo los pusilanimidades y pobres de energía,como sin aliento de dios, son indiferentes y pastos de lucifer a quienes le vendieron el alma , para los cuales los ríos de leche y miel están en los cuernos de la luna y el concepto de responsabilidad no esta en el diccionario de la real academia española.La satifascion de tocar con las células de las manos la puertas del el cielo diario,es un bálsamo de vigor y energía que salpica diariamente mi cuerpo, al saber que las obligaciones las cumplí escribiéndolas en el lienzo de leonardo,y como una esponja absorbo el cumplimiento de mis acciones quedando sobre mi ropa como la piel, las huellas indelebles del cumplimiento de las responsabilidades del día.La responsabilidad es un compromiso nupcial ,que afronto como don Quijote y sancho que con sus lanzas enfrentaron a los molinos de viento, es un termómetro a través del cual magnifico mi potencial y talento de ser capaz de llegar al olimpo y estar a la diestra de zeu, como un soldado con la vocación de pólvora y la garra de un oso con las facultades de cumplir cualquier tarea con un alto sentido de responsabilidad. LIC: RENE DAVILA."

domingo, 30 de enero de 2011

LA POESÍA EXPRESADA EN LA ESCULTURA DE ERNESTO CARDENAL.

LA POESÍA EXPRESADA EN LA ESCULTURA DE ERNESTO CARDENAL.: "

"AL PERDERTE YO A TI"

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te ama

La escultura de Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal no sólo es el gran poeta de los Salmos y la Oración por Marilyn Monroe. El poeta y sacerdorte cantor de la Liberación Nacional e inspirado intérprete del pasado indígena americano, es también un destacado escultor, cuya obra brillante e impecable enriquece el panorama de nuestras artes plásticas que, sobre todo en la pintura, goza ya del prestigio y reconocimiento nacional que ha tenido la poesía.
Es evidente que la fama extraordinaria de Cardenal como poeta ha hecho pasar prácticamente desapercibida su obra plástica, perdiendo de vista al público su personal trayectoria, sus fases, su evolución, su ubicación en la tradición escultórica nacional. Justo es decir que ésta apenas existe (Edith Gron —1919, Fernando Saravia— 1922, ambos discípulos del maestro Genaro Amador Lira 1910-1983) y que, como se puede comprobar, no ha producido ningún movimiento o tendencia que se inscriba en la modernidad.
Figura solitaria en nuestra plástica, después de más de 30 años de dedicación constante, Cardenal es el primer escultor moderno del país, por no decir el primer escultor a secas. "Si Cardenal no hubiera sido poeta", dice Julio Valle-Castillo, "si no hubiera escrito uno sólo de los versos de sus poemas, bastaría su producción de escultor para avalar su nombre de artista".
Ya en 1956 y 1957, antes de su crucial experiencia mística de Gethsemaní (Kentucky), Cardenal había expuesto sus obras en la Galería de la Unión Panamericana de Washington, llamando la atención del crítico Gómez Sicre quien se refería a sus "ingeniosas simplificaciones". Esta simplificación de la forma, elemento fundamental de la escultura cardenaliana, es producto de una búsqueda de la pureza, de la esencialidad del objeto estético. El escultor Cardenal procede como el poeta exteriorista que es: un espíritu atento a la desnudez de la cosa, al dato que percibe directamente (sin intermediarios ni retórica figurativa) la mirada.
un escultor cuya concepción estética viene de Brancusi pero que nutre su espíritu de la vivencia americana, popular e indígena: ahí están su figuras de animales típicos de la fauna nicaragüense, es especial la de Solentiname y el Gran Lago (garza, tucán, pato de chancho, iguana, cusuco, tigrillo, pez espada, zanate), así como sus cristos y monjes suidos en el silencio de la humildad y la resurrección. Un arte primitivo y a la vez moderno. Una expresión legítima del Nuevo Mundo aún por descubrir.rán como te amaba yo.Este es un pequeño tributo para un gran humanista cuya expresión de inspiración a cultivado niveles inalcanzable en en mundo de la poesía como escultura, tanto dentro y fuera de nicaragua. LIC: RENE DAVILA."

LA NEBULOSA DE MI FIRMAMENTO.

LA NEBULOSA DE MI FIRMAMENTO.: " Con la penumbra de la noche y una atmósfera del deber cumplido en el día bostezo como una locomotora pido vértigos de energía,para alimentar mi alma como corazon visualizando la víspera del nuevo día,es ahí donde mis neuronas me impactan con tu imagen siendo tu mi fuente como fortaleza que de la mano me indica la bitácora del nuevo día.La aurora me revienta con calidez y susurro en mi piel que cada día envejece,siendo un bálsamo de mis angustias así como de mis pesadumbres, indicándome lo maravilloso que es la abrir los ojos por la voluntad del señor y que sobre mi siempre anda un lazarillo que me señala con candidez que no estoy solo que tormentas positivas de tomas de decisiones que tome,tienen la certificación del señor de las naciones siendo ella un emisario del señor que me cubre y me proteje de todo mal de mi contexto.En mis horas de sosiego cuando siento que ya no circula sangra por mis venas donde entro en crisis de impotencia , ahí esta la mano y la sombra de ella,quien me atiborra mis músculos como pensamiento de que el cielo es un grano de arena como el huevo del zorzal, y que la menor articulación de mi mano puede vencer a golia así como al mar de vering, proporcionándome ciclones de energías como de pensamientos saliendo siempre de tormentas tenebrosas, maléficas como tentadoras.En mis noches de locuras solitarias busco en el olimpo de seus a la musa de corte que me acompaña en mi vida, subo a la cúspide me cobija en su rezago y perfumada como el sándalo desahogo mis instintos amorosos aunque de forma etérea,siento la llama de su incienso el cual comparte conmigo en momentos de lujuria los cuales siento que materializo aunque no este conmigo.Pensar en la eternidad no me quita el sueño ni la pesadumbre,ya que mi eternidad la vivo con ella,ella es fuente, belleza, energía,norte,familia,mi lazarillo que martilla con sones de primavera mi existencia como todo lo que me rodea siendo un agujero negro que me atrapa consciente mente.Aveces siento que mi existir se hace mil pedazos lentamente,que todo lo que me rodea pulula alrededor de ella quien con delicadeza toma mis partes y como un rompecabezas las une diciéndome en el oído con un tono primaveral,adelante como la aurora del nuevo día con lucidez y cantos de vida se vencen las adversidades siendo ahí donde trasciende infinitamente la importancia de ella en mis células como en mi existir.Golpeo con tozudez a las adversidades del amanecer,las alejo como malos augurios de mi rutina diaria,el goteo de corrientes de sabidurías como toma de senderos es una parte de ella en mi, lo que llena de armonía y felicidad mi vida.Las pesadumbres y elucubraciones de orco,se alejan de mi y con cánticos de arco iris,amor y felicidad enfrento los retos vivencia les de cada nuevo dia en este universo que cada dia languidece.Tridimensionando el espacio como tiempo y haciendo añicos como violentando las leyes de la relatividad,puedo asegurar que ella es:existencia,letra,palabra,verbo,frase, oración,soneto en fin un espacio infinito en mi via láctea.Ella es artemisa en mi vida y con el arco siempre puntual,liquida intentos de males augurios potenciales que entorpezcan el desarrollo de mis sueños de otños ,pringados con la ternura del ruiseñor compañero de la alondra de luz por la mañana."
LIC.RENE DAVILA / 30050011

martes, 25 de enero de 2011

PINTURAS ABSTRACTA DEL MAXIMO PINTOR NICARAGUENSE ARMANDO MORALES.

PINTURAS ABSTRACTA DEL MAXIMO PINTOR NICARAGUENSE ARMANDO MORALES.: " GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ SOBRE ARMANDO MORALES

Llegó a las cinco en punto. Eso, entre jóvenes, es una virtud rara. Pero en el curso de nuestras largas conversaciones en mi casa de México habría de descubrir que Armando Morales era dueño de otras virtudes sobrenaturales. Llevaba un traje de lino color de trigo y una corbata alegre, y todo él tenía un aire de artista despistado que no se conciliaba con su maletín de agente de comercio. Pocos días antes me había escrito una carta con una posdatita: "Vivamos mucho, no andemos muriéndonos tanto".

Tenía deseos de encontrarlo y saber cómo era, desde que vi por primera vez un cuadro suyo entre los Zurbaranes inciertos y los Andy Warhols de feria de una mansión de millonarios. Era una corrida de toros, cuyos protagonistas no parecían pintados en el lienzo sino talladas en plomo. Y sin embargo, el cuadro tenía el dramatismo de esplendor y de muerte de la fiesta brava.

"Caray", me dije. "Este hombre no le tiene miedo a nada".

En los años siguientes tuve ocasiones de sobra para confirmarlo, pues encontraba cuadros suyos donde menos lo pensaba, con esa recurrencia mágica con que uno vuelve a encontrar varias veces en un mismo día a una antigua novia que no había visto durante mucho tiempo. Vi mujeres fugitivas de los Evangelios, rocallosas y sin rostros, que se bañaban en templos inundados, selvas enrarecidas por el olvido, suertes de tauromaquia petrificadas por el terror.

Vi a la muy antigua y noble ciudad de Granada , la de Nicaragua, repartida a pedazos en cuadros numerosos, en calles sin rumbo, perros rupestres, un coche de caballos sin control con el auriga muerto en el pescante, y su lago temperamental con ínfulas oceánicas, su lago una vez y otra vez, su lago inevitable, como un fantasma agazapado a la vuelta de cada esquina: su lago siempre.

Pues Armando Morales es capaz de pintar cualquier cosa, cualquier instante, cualquier sentimiento, sin someterlo a la servidumbre de ninguna moda. Es realista de una realidad que sólo él conoce, y que lo mismo puede ser del siglo XVI que del siglo XXI: el tema determina el modo.

Ha viajado por todo el mundo, ha vivido y pintado con su inventiva sedienta en la manigua de Nueva York, en la metrópoli de la Amazonia, en Paris con amor, en Londres sin ti, pero a todo el mundo lo ha visto con sus ojos de granadino impenitente. Tiene un cuadro de San Giorgio Maggiore, en Venecia, con su campanario y su vaporcito de Vivaldi, pero sus sombras diagonales y sus aguas encrespadas siguen siendo las mismas. Así es: sus desafueros creativos; se delatan a sí mismos de inmediato por una misma seña de identidad: el vasto silencio de sus cuadros, alumbrados aún a pleno día por la luna llena de Granada.

Sólo después de conversar con él durante muchas horas, en nuestras dilatadas tardes México, entendí que Armando Morales no le tuviera miedo a nada. Más aún: me pregunté si hubiera sido pintor de no haber nacido y crecido en Nicaragua, y si sus cuadros hubieran sido posibles en una realidad distinta de la fantasmagórica de su patria de endriagos y guerreros, de aguaceros inmemoriales y despelotes de amor, donde la iguana y el armadillo son platos nacionales, y donde estuvieron casi al mismo tiempo un aventurero gringo que se coronó emperador, y don Rubén Darío , uno de los grandes poetas de este mundo.

Por fortuna nacoysecrir5allí, dentro de sus propios cuadros, bajo el signo ineluctable de Capricornio. Su infancia es un modelo ejemplar de¡ poder de la vocación, se formó solo, y lo puede probar ante los tribunales, pues aun conserva en sus archivos el primer dibujo que hizo a los tres años. Es un barco pintado con lápices de colores en el dorso de una tarjeta postal que su padre mandó de Alemania cuando se fue a comprarlo que sólo un nicaragüense de 1920 podía comprar en Alemania: una fábrica de ladrillos. Pues bien: en ese dibujo prehistórico se vislumbra ya el resplandor de esa luna errante que ha hecho de Armando Morales uno de los grandes pintores de este siglo moribundo.

Su recuerdo más antiguo es el trimotor anfibio que pasaba rugiendo como un tigre de papel sobre el gran Lago embravecido, a lo largo de los años en la Armada de los Estados Unidos ocupó el país. El cree quede ahí le viene su terror de volar, que tantos compartimos, y alguna vez trató de conjurarlo con una cura de burro: volando sobre la Amazonía le pidió al piloto que le hiciera las indicaciones básicas, y tomó el mando de¡ avión.

los gérmenes de su mundo lunar estaban inclusive dentro de la propia familia, Su abuelo paterno, el doctor José María Morales, se había hecho médico en Alemania, pero jamás logró que sus clientes de Granada le pagaran con dinero. Le pagaban con gallinas, tabacos, cerdos, calabazas, y aún con una vaca descarriada en e¡ más grave de los casos. Al doctor Morales le parecía justo.

"No más faltaba ?decía? que además de estar enfermos tuvieran que pagar".

Bautizó a sus cinco hijos con nombres que empezaban con las cinco vocales en orden: Adán, Evangelina, Ismael, Orlando y Ulises. Todos vivieron largos años, y tuvieron la decencia de morirse como habían nacido: por orden alfabético. El primero, don Adán Morales, fue el padre de¡ pintor.

Su hermana mayor, Lillian, quien realidad se llamaba Edna María Victoria, era una dama de las de antes, que se vestía para las visitas de los domingos con trajes de muselina y sombrero de organza, y entretenía las horas muertas de las siestas ajenas pintando flores al óleo en pañuelos para decir adioses. Años más tarde, Armando Morales encontró su recado de pintar entre los cachivaches olvidados de un baúl oloroso a sándalo y naftalina, rescató los tubos de colores y los frascos de trementina, y con ellos pintó sus primeros cuadros al óleo. Pintaba todo lo que veía, todo lo que recordaba, todo lo que quería, pues desde entonces parecía convencido de que todo lo que sucede en la vida es digno de ser pintado.

Su padre, como todos los padres, quería que heredara el negocio familiar, que muy al modo de la familia era al mismo tiempo farmacia y ferretería, y lo estimulaba más hacia las matemáticas y las ciencias que hacia las buenas artes. Armando Morales no lo contradijo nunca. Siguió dibujando durante las clases a espaldas de los maestros, y aprobaba los exámenes de álgebra y de química con las respuestas copiadas de sus vecinos. Lo que no supo hasta muchos años después, fue que su padre vigilaba con ilusiones inconfesables el encarnizamiento de su vocación, y sin que él lo supiera coleccionó durante años sus dibujos de niño, disimulados dentro del libro de contabilidad de la ferrofarmacia.

Fue un triunfo de la tozudez de ambos. Cuando se abrió la primera escuela de Bellas Artes en Managua, Armando Morales fue el primer alumno. No sólo porque se inscribió antes que nadie y fue el más destacado, sino porque fue el único que llegó puntual a la primera clase del primer día: a las cuatro en punto. El maestro era don Augusto Fernández, un refugiado de la guerra civil española que acabo de vivir hace pocos años en México y dejó inéditas y sin destino más de doscientas ilustraciones de El Quijote. El sueño de Armando Morales en aquel tiempo era irse para Nueva York a hacer un curso de perspectiva que duraba cinco años.

"El maestro Fernández dice ahora, muerto de risa me la enseñó desde el primer día mientras llegaban los otros alumnos en una hora". Entonces tenía veinte años y sólo le hacían falta los recursos técnicos, Portu ya llevaba dentro para siempre e¡ plenilunio de Granada. Conocía la pintura de los grandes maestros en reproducciones de libros, pero no había visto ninguno en carne viva. La primera vez que lo vio fue en una exposición (de pintores latinoamericanos en Managua. Allí se hallaban los más grandes: Tamayo, Portinari, Roberto Matta y Wilfredo Lam, y obras de caballete de los muralistas mexicanos que por aquellos días estremecían al mundo.

La sorpresa de Armando Morales a primera vista fue que todos eran idénticos a como los había imaginado. Tal como le había ocurrido con su primer cuadro de toreros, que copió del respaldo de una baraja española cinco años antes de que viera en el Perú, por primera vez en su vida, una corrida de toros. Permaneció muchas horas frente a cada cuadro, durante todo el tiempo que duró la exposición, escudriñando la malicia de la textura, desentrañando los secretos de su maestría, el misterio de su eternidad, y vio que todo era como él creía haberlo inventado en su soledad de Granada. Sólo entonces, sin haber salido nunca de Nicaragua, se atrevió a mandar un cuadro a la Segunda Bienal Hispanoamericana de Arte de la Habana, en 1954, y se ganó su primer premio. En ese cuadro era ya evidente que aquel joven compatriota de Rubén Darío, con el mundo iluminado por su luna personal, no le tenía miedo a nada. Salvo a los aviones, por supuesto.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
(Cartagena de Indias, agosto 1992)
Premio Nóbel de Literatura, 1982"

domingo, 23 de enero de 2011

LA BELLEZA DEL DIBUJO CON PLUMILLA EXPRESADO EN TINTA CHINA Y EL GRAFITO .

LA BELLEZA DEL DIBUJO CON PLUMILLA EXPRESADO EN TINTA CHINA Y EL GRAFITO .: " Es la representación de un objeto por medio de líneas que limitan sus formas y contornos. Se trata de una abstracción de nuestro espíritu que permite fijar la apariencia de la forma, puesto que el ojo humano sólo percibe masas coloreadas de diversa intensidad luminosa. El dibujo es el arte de representar gráficamente sobre una superficie plana de dos dimensiones objetos que, por lo regular, tienen tres.
También, debemos tomar en cuenta que el dibujo es la base de toda creación plástica y es un medio arbitrario y convencional para expresar la forma de un objeto por la línea, un trazo y juegos de sombras y luz. Lo que caracteriza al dibujo es la limitación de las formas mediante líneas; esto lo diferencia de la pintura, en la cual la estructura de los planos se logra mediante masas coloreadas. El dibujo es un elemento abstraído del complejo pictórico, que en virtud de su fuerza expresiva, se convierte en un arte independiente.
INSTRUMENTOS Y SOPORTES UTILIZADOS. Las técnicas del dibujo son diversas y han variado con el tiempo; en general, los instrumentos más utilizados son el lápiz, la pluma (tinta china o sepia), el carbón, el pastel, el óleo, etc. El hombre prehistórico adornaba los muros de las cavernas o ciertas figuras de marfil, hueso, de hasta de reno o esteatita utilizando buriles y raspadores de sílice, clavos, alfileres, etc. Las pinturas primitivamente las hacían con los dedos, pasando luego a realizarlas empleando pinceles de plumas o de madera astillada. Los colores consistían en tonos negros, rojos, amarillos y pardos, obtenidos mediante la pulverización de arcillas rojas, de trozos de ocre amarillo y rojo mezclados con grasas o con jugos vegetales. Los pintores egipcios cubrían la superficie a pintar (madera, piedra), con una capa de estuco, luego realizaban el dibujo con color rojo, para después trazar el contorno de la figura con negro; esta preparación permitía que al contacto de los óxidos de la materia colorante con el soporte, se operara una reacción química, dando como resultado la fijación de los pigmentos.
Los romanos emplearon la técnica del fresco en los muros, al temple (en cuadros) y la encaústica en retratos. En el arte de la Edad Media se destacan los mosaicos, muchos de ellos realizados con vidrio esmaltado, cortados en pequeños trozos, sobre un fondo dorado. Hasta el siglo XV, las pinturas de tamaño grande todavía se ejecutaban al temple, esto es, con pigmentos molidos y mezclados con algún aglutinante; el agente más común era la yema de huevo, adelgazada con agua hasta donde fuera necesario; se pintaba sobre estuco blanco, aplicado previamente en una capa muy delgada a la tabla o lienzo. El fresco, es un método parecido que se aplicó para pintar el interior de las paredes y muros, fue muy utilizado. Las técnicas pictóricas empleadas por los pintores barrocos fueron al temple y al óleo en diversas dimensiones o planos. La sutil gradación de la luz y la sombra en La Virgen de las Rocas, de Leonardo, o en Mujer bañándose en un arroyo, de Rembrandt, no se hubiera logrado más que con el óleo; los pigmentos coloreados se mezclaban con aceite y se diluían, para darles la consistencia conveniente, con una mezcla de aceite de linaza y aguarrás. Los pintores Flamencos, como Van Eyck, usaron el método transparente, que consistía en aplicar la pintura en capas muy delgadas sobre fondo blanco, la obra se pintaba por secciones y al terminar cada una, se dejaba secar el exceso de aceite.Despues de leer este blogs pueden disfrutar de una serie de dibujos en este mismo blogs de grandes hombres talentosos que cultivaron este arte. LIC: RENE DAVILA."